La frontera con Egipto en el extremo sur era la única frontera terrestre de la Franja de Gaza que Israel no controlaba directamente.
La frontera con Egipto en el extremo sur era la única frontera terrestre de la Franja de Gaza que Israel no controlaba directamente.
“No tengo sueño ni hambre. Solo pienso en dos cosas. El niño y otra cosa más”. “Tienes que comer. Yo solo pienso en una cosa”.
La hidalguía, la honradez y un largo etcétera de virtudes nobles se convierten en el lastre de esta mujer que sueña con una libertad únicamente permitida al género masculino.
El nuevo documento califica el conflicto ucraniano de “guerra santa” para defender la “Santa Rusia” y esboza ambiciosos objetivos, como aumentar la población rusa de 144 a 600 millones.
El poeta se confiesa hostil a las epopeyas memoriosas. Casi no se autoanaliza, ni le interesa apelar al encanto de otra época, más dichosa que los difíciles años en que escribe y publica estas páginas.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
Más de un año después de su dimisión como ministro de Petróleo de Venezuela, Tareck El Aissami ha sido detenido acusado de corrupción.
El alcalde de Miami, Francis Suárez, aclaró que no se trata de una fiesta sino de un pedido de libertad.
39 millones de personas en todo el mundo conviven con este virus. Es una enfermedad que causa alrededor de 630.000 muertes al año.
Ensayo que forma parte del proyecto editorial El fin del Gran Relato, que recoge y amplía dos ediciones de la exposición homónima y cuya publicación ha sido producida por CdeCuba Art Magazine, Celia-Yunior, Henry Eric Hernández y Yornel Martínez Elías.
Es probable que esta sea la única entrevista seria que yo haga en mi
vida. Comienzo por las fotos. El carismático comunicador Alexander
Otaola modela. Se queja por no sé qué cosa, dice: “Hay que joderse y
modelar y todo contigo, Siro. Tú no eres fácil”.
A singar. Si no puedes escribir ni una sola palabra, por lo menos puedes singar mejor que los Pedro Juan Gutiérrez y los Leonardo Padura. Acaso ese sea tu destino literario terrenal. Devenir una Wendy Guerra, una Ena Lucía Portela, una Zoé Valdés (sólo las mujeres escritoras cubanas saben singar, los hombres son una debacle en la cama).