Un secreto a voces, entre el pueblo cubano y la insolencia de su gobierno.
Un secreto a voces, entre el pueblo cubano y la insolencia de su gobierno.
Apocalipsis y singularidad representan dos absolutos: nuestro futuro tendrá que situarse en algún punto dentro de ese amplio espectro.
¿En qué época estoy viviendo? ¿En qué época estamos viviendo? ¿Y cuál es la época que ahora vive el Estado cubano?
Ellos no van a repetir la historia. Tienen buena la vista y hábiles las manos.
Si Fidel no la podía a tocar, Celia no quería que nadie más en el mundo pensara en ella.
“Esos no son los Estados Unidos que soñamos, ese no es el país de las oportunidades. Ese es el país del miedo, de la cacería, de la sospecha permanente”.
me dicen que no piense en eso pero no puedo evitar pensar en la finitud de la vida no puedo evitar pensar a esta altura de la madrugada no puedo evitar pensar en que nada hay en mí que me ampare de la omnipotente ruleta de la fatalidad
“Nuestra sociedad en general ha sido mermada y reducida a infinitos fragmentos de lo que un día fue”.
José Kozer (Cuba, 1940) es hijo de emigrantes judíos de Polonia y Checoslovaquia. Autor de una extensa obra literaria, su poesía ha sido traducida al inglés, portugués, francés, hebreo, griego, alemán e italiano. Su obra está representada en numerosas antologías y se han escrito varias tesis doctorales sobre su trabajo y monografías acerca de ella.
Los programas de ayuda para el alquiler y la compra de la primera vivienda en Florida se han convertido en iniciativas obsoletas.
Mientras Kcho se codea con la curia pontificia, en Cuba hay artistas presos por intentar ejercer su creatividad y sus derechos.
Hamás libera a un tercer grupo de rehenes en un intercambio con Israel, mientras Estados Unidos espera una prórroga de la tregua en medio del actual conflicto de Gaza.
La selección nacional de Rusia bate un récord al derrotar a Cuba por 8-0 con ocho goleadores diferentes, un acontecimiento inédito en el fútbol ruso.
La frontera estadounidense registra un aumento de migrantes procedentes de Asia y África, triplicándose las detenciones a medida que se expanden las redes mundiales de contrabando.
Hoy, mejor que cualquier otro día, he comprendido ese grito que sale del alma: “En San Isidro estamos todos”. Les toca a ustedes la escalada de violencia en una expresión muy alta; a mí, en mucha menor medida. Lo peor es que mañana le puede tocar a cualquiera. No es necesario alzar la voz para ser acusado; basta, tan solo, tratar de asomar la cabeza fuera del guion.