Los amigos son como los perros. Un día te dan amor y otro te muerden la mano.
El asesino de mi sombra tocó a la puerta. / Lo acompañaban dos fantasmas. / Venían de un bosque de panteras. / Dejaron los caballos japoneses en el jardín.
Esta vez la bulla se oyó bajito. El poder forzó al silencio, con control de un tipo de espacio “privado” que en la práctica extiende y profundiza la asfixia estatal sobre el individuo.
Silvio fue eso, un comodín ante el cual la Revolución crecía o se desmoronaba.
“Bájate un poco las mallas”, le sugiere el ministro a la modelo, “para que el agente vea cómo sale volando el cuervo”.
Ante la presencia de procesos de empobrecimiento cultural, el ODC urge a discutir la sostenibilidad de proyectos culturales emancipatorios en contextos de crisis sistémica y control autocrático.
Cuando alguien decide escribir sobre un mundo sin bondad, es como si alguien se metiera en una caldera hirviendo de la que es imposible salir.
En este escenario cargado de plomo y mango, de deseo y de estiércol, el lenguaje se convierte en una forma de resistencia.
La obra de Eduardo Sarmiento constituye un diario visual, una forma de pensamiento.
Lincoln, disfrazado de verde olivo, debería reposar dentro del cambolo sacro de Santa Ifigenia. A su vez, bien pudiera ser el comandante confederado Fidel quien se sentara en el mármol magno de Washington, D. C.
Cuando Marisleidys se queda tranquilita, está haciendo algo malo. Por eso va para el cuarto casi en puntillas y yo la sigo. Nos asomamos en la puerta y la vemos sentada en el medio de la cama…
El líder del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, ha anunciado su control sobre instalaciones militares clave en Rostov del Don y Voronezh, ciudades rusas del sureste de Ucrania.
Hay un “70% de posibilidades” de que Sergio Busquets se una al Inter Miami.
Hablar de ‘continuidad’ y ‘homogeneidad’ en una nación solo puede significar una metástasis generalizada del verticalismo autoritario en el cuerpo social.
El dominio chino de la tecnología LIDAR, crucial para los vehículos autodirigidos y las aplicaciones militares, suscita alarmantes preocupaciones en materia de seguridad.
Mi padre era un gordo.
Un gordo muy gordo muy gordo, tal y como relaté una vez en Clausewitz y yo. Texto en el que fui trazando el espacio donde ambos, en línea recta y casi siempre sin mirarnos, nos movíamos.
Este texto forma parte del libro El compañero que me atiende (Hypermedia, 2017).
Como has notado, mi quehacer se encuentra visiblemente dividido en dos vertientes: el trabajo por encargo y la producción con galerías. No te voy a negar que sostener este binomio es complicado, y en ocasiones siento que merma y divide mis fuerzas.