“Para poder obtener —soñar— esa libertad, inventar esa libertad, conquistar esa libertad, el hombre saltará siempre el muro o cruzará el mar custodiado”.
“Para poder obtener —soñar— esa libertad, inventar esa libertad, conquistar esa libertad, el hombre saltará siempre el muro o cruzará el mar custodiado”.
Mutilado, vejado, excluido, dominado, humillado, castigado por otros, permanece siempre el homosexual en la posición de condena.
En los portales de las tiendas / de la burguesía / se ha socializado la pobreza.
Time: “Thomas Matthew Crooks, de 20 años y cuyos motivos siguen sin estar claros, fue identificado como el único sospechoso del intento de asesinato de Trump”.
“El mar es lo que nos hechiza, exalta y conmina. La selva, como el mar, es la multiplicidad de posibilidades, el misterio, el reto. El temor a perdernos y la esperanza de llegar”.
Un ejemplo para alertar sobre los efectos de la precariedad socioeconómica sobre la gestión cultural y patrimonial, la fragilidad de los individuos y las familias, y la desprotección de la memoria cultural.
WSJ: “El casi atentado en el mitin de Pensilvania es milagroso y podría ser un momento político redentor”.
POLITICO: “Los republicanos predicen que el tiroteo en el mitin de Trump facilitará el camino a la Casa Blanca”.
Por estos días se está estrenando Mientras dure la guerra, la nueva película de Alejandro Amenábar. Una historia que habla de la España de ayer, pero también de la situación actual y el peligro de la vuelta del fascismo. El guionista de esta película es un cubano sencillo y generoso llamado Alejandro Hernández.
Desde 1959 no han faltado en Cuba funcionarios tocados por la soberbia, ensombrecidos por el ejercicio del desprecio, y, al cabo, por una confusión épica consagrada a la “corrección política” y a las tonterías de la idea del compromiso social inmediato de la literatura.
Toda la clase artística e intelectual española comenzó a encomiar el amor libre, el sexo y las drogas como elementos liberadores de la imaginación en la mente del hombre. Iván Zulueta, director de Arrebato (1980), fue uno de los primeros en desengañarse.
Hacía el amor como si de pronto se fuera a morir. Y lo sabía, Camilo de pronto se iba a morir: lo iban a morir. Él mismo se lo confesó a la veinteañera una madrugada especialmente silente…