Me considero una exiliada dentro de mi propia patria: una artista maldita.
Me considero una exiliada dentro de mi propia patria: una artista maldita.
Si la universidad norteamericana no invita ni acoge hoy al pensamiento, es justamente porque su facticidad técnica no hace sino responder al americanismo como esencia periodística e ‘informática’.
De la internet, nadie está a salvo. Como en un ‘expressway’ de dos sentidos y un solo carril.
Aunque el Estado no lo reconozca, hoy existe mendicidad infantil en muchas zonas de La Habana.
Anna Bensi es una creadora de contenidos. Desde su experiencia cotidiana en Cuba, se ha convertido en una de las expresiones más visibles y reconocibles del pensamiento crítico joven en la isla.
La Enmienda Platt, impuesta a Cuba por una potencia como los Estados Unidos de América, impedía que los gobiernos cubanos…
Lo único que podría librar a los cubanos de su yugo es el formidable aparato militar norteamericano, no solo para deponer un régimen, sino para enderezar un país y devolverle sus instituciones.
“We’re talking to Cuba right now… Me pregunto ahora qué irán a decir los que siempre se han opuesto a un diálogo con el régimen”.
La ciencia puede decir cuánto se puede generar. La política y la economía deciden si eso se convierte en realidad.
“Lourdes Gil fue en un principio una lezamiana convencida, discípula de aquella escuela mitificadora y densa de un barroco cubano”.
Vi años en que tú no habías nacido. Pude haberme quedado solo en el mundo, pero tú naciste después.
No una Cuba imaginada o deseada, mucho menos una Cuba inagotable, pero sí una Cuba negada cínica y persistentemente.
“Nuestros hijos nos salvan; desde nuestros pedazos, nos rehacen”.
“La patria existe donde esté mi hijo, donde estén él y mi esposa, donde la angustia sea expulsada por el cariño y la paz”.
Nos enfrentamos a una paradoja inquietante: mientras que la ciencia nunca ha sido tan accesible, la desinformación y la incultura científica proliferan.
Viajar, también, es perder. Abandonar lo último que las manos de tu madre han tocado.
Esta va a ser una semana especialmente tensa en Oriente Medio, incluso para los estándares de una región ya de por sí volátil.
Aumentan las tensiones entre Venezuela y Guyana por una zona fronteriza, ante los recientes descubrimientos de gas y petróleo.
Nicaragua retira a su embajador de Argentina en respuesta a las críticas del presidente electo Javier Milei, lo que agrava el aislamiento internacional de Ortega.
Esta vez la bulla se oyó bajito. El poder forzó al silencio, con control de un tipo de espacio “privado” que en la práctica extiende y profundiza la asfixia estatal sobre el individuo.
¿Que Fidel Castro desgobernó este país durante décadas y murió tranquilamente en su cama? Es cierto. También Stalin y Franco corrieron la misma suerte, y no escucho a nadie reprochar cobardía a los pueblos ruso o español.
La tozuda persistencia en el poder de los incapaces que buscan la salvación de una cleptocracia corrupta en todo aspecto solo hará que la situación empeore.
Esa especie de traición que sentimos al llegar a Europa, donde un mango no es un mango; las uvas, naranjas y mandarinas no tienen semillas; y los aguacates caben en un puño.
En este momento, cuando el arte latinoamericano rompe la barrera del millón de dólares, la obra de Arturo Cuenca (1955-2021) es lo que no se espera de América Latina: cero folclor, cero ‘fantastic’, cero atmósfera, cero otredad. Pero él es absolutamente latinoamericano, a lo Borges.
En estos días, cuando algunos tratan de asesinar la reputación de los artistas, y esa mala práctica intenta tocar a Carlos Celdrán, a Yuliet Cruz, a Abel González Melo, necesito regresar a las palabras de Antonio Vigo: “sembrar la memoria para que no cunda el olvido”.