Tiene que ver con el pasado reciente de Cuba y, por lo tanto, con una posible y postergada reescritura del futuro.
Tiene que ver con el pasado reciente de Cuba y, por lo tanto, con una posible y postergada reescritura del futuro.
Luis Manuel Otero Alcántara es un artista y activista cubano. Escribió este texto desde la prisión de Guanajay, Cuba.
Aquí no puedo ir al cine, no puedo darme ese lujo. Por eso cada día me muero un poco más.
“Si vas a correr un riesgo que podría meterte en problemas, causarte dolor real o incluso poner en riesgo tu vida, tienes que considerar honestamente el peor escenario posible”.
Sentimos que vamos perdiendo, día a día, esa conectividad con el mundo que tan importante resulta en los dramáticos y decisivos momentos que vive el país.
En la decadente y glamurosa Habana de los años 50, el único lugar donde había que estar era Tropicana.
El Hotel Nacional de Cuba estaba destinado a ser la expresión de la identidad nacional y la soberanía de la isla tal y como las concebía el machadato, nombre dado a la presidencia de Gerardo Machado y Morales.
“Aquí había un escenario de acción vital. Un lugar donde podía ocurrir cualquier cosa. Aquí había un lugar donde algo ocurriría sin duda. Aquí podría dejar mis huesos”.
Es ese ir y venir que conocemos los cubanos, entre lo íntimo y colectivo, entre la voz que comienza sola y enseguida se vuelve coro.
La Habana es su cielo y este no parece parte del cielo común a toda la tierra, sino proyección del alma de la ciudad.
Para los huérfanos de un sistema fallido, no se avizoran las acciones tangibles, ni a corto ni a largo plazo.
Llamarles fascistas a los partidos antisocialistas que existen en las democracias occidentales no pasa de ser un denuesto falaz.
Somos parte de nuestros objetos y ellos nos completan para hacernos más espirituales.
Su enemigo de muerte no era el káiser ni mucho menos el zar, sino la socialdemocracia europea, que amenazaba con ser la salida humanista ante la violencia bruta de la revolución.
Desde que leí esa novela, Carlos Jesús se convirtió para mí en una especie de organicidad tutelar. No un modelo, sino una presencia.
“El pueblo está plenamente preparado para implantar un sistema de autogobierno en consonancia con el progreso americano”.
Su espiritualidad histórica es el raulismo. Los que mandan son los hijos sentimentales de Raúl, los raulillos.
“Es una mala etapa, pero hay que seguir sin quejarnos. La queja atrae negatividad”.
Desde que salí de Cuba no he hecho otra cosa que atisbar templos imponentes.
Helen Andrews sostiene que la cultura de la cancelación y el ‘wokismo’ son un subproducto de “la gran feminización”. ¿Tiene razón? Siete mujeres opinan.
Hasta ahora, el foco han sido cientos de vuelos, principalmente hacia países de América Latina.
El experto de Crisis Group, Phil Gunson, explica las causas de la disputa, su reciente recrudecimiento y la posibilidad de que derive en violencia.
María A. Cabrera Arús (La Habana, Cuba, 1973) es socióloga. Estudia y escribe sobre los significados políticos de la moda y la cultura material, y enseña en la Universidad de Nueva York. Gestiona y dirige el archivo y colección Cuba Material.
Abraham Jiménez Enoa (La Habana, 1988). Es columnista en The Washington Post. Ganó el premio Libertad de Prensa Internacional del Comité para la Protección de Periodistas. ‘La isla oculta’ es su primer libro.
Lilo Vilaplana (Cuba, 1965) es cineasta, escritor y docente. Ha dirigido numerosas series de televisión y películas. ‘Plantados’ y ‘Plantadas’, sus filmes más recientes, son un compromiso con la memoria del presidio político cubano.
Quienes “negocian” están negociando sus intereses, que no son los del pueblo o los de la Nación.
Un cubano nacido después de 1959, que viva fuera y que extrañe a Cuba hoy, extraña la Revolución, extraña a Fidel Castro, extraña vivir en dictadura.
Pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional.
Alejandro Hernández ha guionizado parte de su vida y experiencias en historias universales, en una trayectoria que tuvo su génesis en Cuba.
Acaso por poseer esa alma antigua en un cuerpo joven, Adrián Gómez Sancho acepta retos inimaginables.
“A veces los bailarines se exigen demostrar que son buenos. Esa etapa para mí ya pasó. He estado en grandes compañías. He bailado obras de grandes coreógrafos”.
Para la ministra de Trabajo y Seguridad Social en Cuba, la vida se resumía a eso: una fiesta de disfraces.
Era como si las Fuerzas Armadas se hubieran olvidado que tenían un puñado numeroso de homosexuales presos.
“Mana, me voy del país. Venderé la casa con todo adentro. Haré la travesía hacia los Estados Unidos. Ya no resisto más…”.
El animalario de Jorge Camacho es el más amplio y variado dentro del surrealismo cubano.
‘Rojo’ es el nombre de la siguiente exposición de May Reguera. Un homenaje a los cuerpos femeninos silenciados.
Cuando Chris Nash, decidió iniciar ‘In a Violent Nature’ con una conversación fuera de campo, sabía que estaba haciendo una declaración de principios.