Yo misma he usado páginas de obras clásicas para recoger excrementos de mis gatos.
Yo misma he usado páginas de obras clásicas para recoger excrementos de mis gatos.
La Primera Bienal Internacional de Humor Político intenta monopolizar y reconducir sátiras y tropos hacia las conveniencias del poder.
‘Hypermedia Magazine’ reproduce en exclusiva, por cortesía del autor, un fragmento de la novela ‘Martina querida’ (Ediciones Sequoia, 2025).
Martí es nuestro equipo de fútbol, una suerte de grandeza manejable, a falta de la real, la de todos los días de un país normal.
Los chismes, los inuendos, los insultos y los bretes están de más. No participemos en las campañas de desinformación y descrédito de la Seguridad del Estado.
Escucha a alguien que lo llama. Pudiera ser su madre o su perro. No lo sabe y no mira atrás.
La esperanza y el cambio. El mensaje está claro: construir un mundo nuevo y mejor con los fragmentos del pasado.
En un tiempo donde los algoritmos persiguen tendencias y la atención se diluye, lo que sigue importando es el trabajo lento de construir una vida al servicio de la expresión.
El tono menor de la escritura trash como narratura: su ruidito, su marquita, su basura, su caos, su atravesamiento.
Una niña se asusta y regresa corriendo a los brazos de la madre que deja caer el helado de fresa que ha perdido la figura en espiral.
El descubrimiento fue involuntario, como la aparición de una isla con vegetación rosa, verde, naranja y celeste que aparece en el medio del océano sin figurar una sola coordenada en el mapa.
Regímenes dictatoriales como el de Cuba han perfeccionado la habilidad de comercializar una imagen idealizada que disimula la violación de los derechos humanos, la pobreza y la opresión.
En un desaliñado encuentro en Nueva York, Amaury Pérez se cruza con su pasado y se enfrenta al éxito de dos excompañeros de secundaria.
El arquitecto del 11-S Ramzi bin al-Shibh, que está siendo juzgado en Guantánamo, ha sido declarado mentalmente incapacitado debido a las duras condiciones de reclusión y a las supuestas torturas sufridas durante su detención por la CIA.
“No tocar” a Fidel Castro, como ordena el mandato estatal, supone mantenerlo en un circuito público controlado donde no tiene lugar la crítica; un circuito higienizado y “securitizado”, a prueba de riesgos, atravesado por la retórica de la amenaza y el control de daños.
“Paso mucho tiempo estudiando la relación de algún elemento de la ciencia con otro del arte, buscando conexiones entre uno y otro. Pero lo más importante es llevar esa información al plano de la posibilidad creativa, y generar una transformación que me permita construir un modelo (obra) como resultado de ese proceso”.