A los negros, una cruz; a los pobres, un círculo; a los raros, un triángulo.
Juanita Castro ha salido de su farmacia. Las turbas que suenan trompetas en las calles de la Ciudad la han sacado de su ensueño. Es una Bella Durmiente a quien sólo despierta, de vez en cuando, el hedor de un cadáver.
Había que mirar muy a fondo en mi primera casa norteamericana para descubrir que formaba parte de un sueño, el llamado “american dream”.
Me esmeré en probarle que no, que no era un libro cubano, que era un libro francés de un célebre antropólogo.
Privación social, privación de sueño, fragmentación de la atención y adicción.
Un cuarto de siglo después, los cementerios se desbordan. Igual que la desventura y el fracaso.
Un escritor cubano exiliado que detecta códigos autoritarios en el sanchismo y es fan de Ayuso y de la princesa Leonor.
El régimen republicano fue el mayor responsable de la Guerra Civil; el franquismo fue el responsable absoluto de la subsiguiente dictadura.
Se avecina una convulsión en un país cada vez más miserable.
La Habana sigue siendo una ciudad hacinada, que crece hacia adentro, hacia el interior de las casas, sigue sin ostentar la categoría de megaciudad.
Como el príncipe Metternich, Chávez lamentaba haber nacido tan tarde. Pero ¿cuándo hubiese querido nacer? Quizá en 1918, como Nasser. O mejor, en 1926, como Castro.
Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV venezolano, aterriza en Cuba en medio de crecientes tensiones políticas, desatando especulaciones sobre la verdadera intención de su visita y preocupaciones sobre la seguridad de la oposición venezolana.
Una Cuba cubierta de harapos pintorescos, poblada por sujetos serviles, desesperadamente xenófilos, humildes al borde de la miseria y siempre listos a gritar ‘¡Bienvenido, Míster Marshall!’
La ley de transparencia educativa obliga a los centros de enseñanza primaria y secundaria a inventariar digitalmente los libros y lleva a los distritos a recurrir a costosas soluciones.
Un análisis del proceso de reclutamiento revela una inquietante cadena de acontecimientos.
Los hijos de este “hombre nuevo” frustrado a la larga, ahora desandan los tiempos de sus padres. Fueron niños que apenas vieron en el blanco y negro de los televisores soviéticos las batallas espaciales del Halcón Milenario y la Enterprise, y acumulan muchas dudas.