Mañana habrá quien, frente al mar, cuente mejor estas cosas. Mañana.
Mañana habrá quien, frente al mar, cuente mejor estas cosas. Mañana.
En la mañana del 19 de enero de 2024, Wilber Aguilera Bravo, padre del preso político Walniel Luis Aguilar Rivera, entregó en la Asamblea Nacional una petición oficial para una Ley de Amnistía. Tú también puedes firmar.
El Congreso se enfrenta por el sector privado cubano; María Elvira Salazar lidera el escepticismo del GOP, lo califica de artimaña gubernamental, mientras que los demócratas abogan por el compromiso y el reconocimiento.
Aunque encarcelado desde hace más de tres años, Luis Manuel Otero Alcántara se las agencia una y otra vez para burlar la reclusión impuesta por el Estado cubano.
¿Quién hubiera podido imaginar que tener un tatuaje que dice “libertad” en la cadera iba a ser motivo para separarme de mi hijo?
Un poco antes no hubieran podido estar en este espacio público, tomándose estas cervezas, a esta hora de la noche, en este país.
Hombres con sus cuerpos flotando sobre balsas. O expuestos al sol, con el trasero al aire, en duchas.
“Vivimos en un momento liminar; más temprano que tarde se impondrá una noción de lo universal en su sentido fuerte, tradicional, que no distinguirá ni credos, ni culturas, ni filiaciones”.
Los campamentos de verano pretenden camuflar, con dinámicas de socialización y experiencias “únicas”, el diseño y transmisión de antivalores alineados al discurso oficial.
“Yo era estudiante de la Iberoamericana y decidí irme a Cuba para estudiar a los autores del grupo Orígenes. Cuando mi abuela lo supo le reclamó furiosa a mi madre: ¡Se va a volver comunista! Mi madre intentó calmarla explicándole que yo solo iba a estudiar literatura. ¡Mucho peor!, dijo. ¡Se va a volver artista!”.
Negociar es clave para subvertir la censura. Un artista debe ser un estratega del conocimiento, un negociante de lo prohibido.
¿Jóvenes hablando de la muerte? Es que la tienen muy cerca. No es la muerte física, inevitable, natural. Es el vacío, la sensación de que todo ha sido inútil, un círculo vicioso. Una densidad que adormece y duele.
Tal vez Carlos Manuel Álvarez, que ayer se hizo un tatuaje en Miami, haya tomado un vuelo sorpresa a La Habana para escribir la crónica del concierto único de Pablo Milanés. Si no, es como si lo hiciera. ‘La Tribu’ es un libro así: un libro donde ha sido escrita Cuba, y si falta algo, es como si no faltara.
En mi historia personal, el hecho de ser “color cartucho” ha supuesto un gran privilegio. Al mismo tiempo es una fukin maldición. Entrar en esa bolsa me ha ubicado en una posición de indefinición. Una suerte de inopia racial.
El arte cubano está fragmentado y disperso por el mundo, igual que casi todas las familias.
¿Qué sobrevive hoy? Una cadena de pandillas, escuelitas, metecabezas, soñadores, viciosos, teloneros, herméticos, simuladores, nuevos ricos, escépticos, jubilados y repatriados que intentan reinventarse en el arte y en la vida.