Exilio, esa es una palabrita venenosa. Tan venenosa como la palabrita Patria.
El premio Nobel Abdulrazak Gurnah critica el racismo de la literatura imperial británica y califica de inútiles las ediciones de los clásicos.
El secretario Blinken llega a Tel Aviv e insta a Israel a realizar “pausas humanitarias” en Gaza para ayudar a los civiles y debatir sobre una futura paz.
En ese instante, me percaté de que la mayoría de las conversaciones con mis amigos giran en torno a la felicidad y en cómo alcanzarla.
En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
Cuando revisamos sus obras, nos encontramos con texturas que parecen tejidos textiles que nos llaman a la representación de la inteligencia y su actividad funcional.
“El lector y yo compartimos una fugaz experiencia en un mundo efímero, acelerado y lamentablemente violento”.
Un cacique local traspasa sin dificultad las normativas urbanísticas, y los imponentes muros del eclecticismo santiaguero ceden ante la desidia de los organismos tenientes.
Josué G. Gómez compone un discurso fragmentario a partir de las lógicas asociativas del pensamiento y la poesía.
Primero, habrá de documentarse sobre la historia del premio, los libros anteriormente galardonados, el tipo de jueces que por lo usual se invitan. También será útil leerse esos libros, para sondear el tipo de arte que suele premiarse, su retórica y densidad…
Mientras las calles de Cuba se llenaban de personas que no tienen nada que perder, porque ya lo perdieron todo, hasta el miedo, el Versailles también se llenaba de personas que salieron de la Isla como perros o como gusanos de Isla.
Cuba se rompe en mil pedazos mientras el discurso del odio se apodera de unos y otros. Las piedras y bofetadas se cruzan ante una misma necesidad. La catarsis no puede ser baldía, la violencia no debe ser la vía.
Vuestro país hoy no es Cuba, es la libertad. Defiéndanla. Esa parcela de libertad en la que ustedes, jóvenes cubanos, han convertido las calles de la Isla, defiéndanla al precio que sea.
Hay una infinita ternura en esa expresión de “No doy más”. Si esta anciana-país, madre-coraje se viraliza, irán a por ella. Hurgarán en su existencia y no me sorprendería que la presenten como un ser humano despreciable.