Acabar con la Revolución Cubana sería un golpe de efecto para el único presidente yanqui que ha ocupado durante dos períodos no consecutivos el 1600 de la Avenida Pennsylvania.
Acabar con la Revolución Cubana sería un golpe de efecto para el único presidente yanqui que ha ocupado durante dos períodos no consecutivos el 1600 de la Avenida Pennsylvania.
Del auge industrial al descontento populista: una historia política de la globalización.
Si una obra será recordada como testimonio de la tragedia de un país a la deriva de sus circunstancias, esa es la de Roberto Fabelo.
“Su derrota sería un punto de inflexión para Hungría y un golpe para la derecha dura internacional”.
Irán no bloquea la coerción estadounidense hacia Cuba; bloquea la ilusión de que esa coerción aún pueda convertirse libremente en un proyecto político maximalista.
No hay avances concretos, ni explicaciones claras, ni un horizonte definido.
Se presumen libertades, alegrías y narrativas de desarrollo que no se corresponden con el caos de las guerras, las censuras y la represión social disfrazada de respeto al otro.
“Esto es peor de lo que pensabas, Pablo”, piensa el ex eurodiputado Iglesias Turrión.
Por todo el mundo hay un montón de copias del ‘Homeless Jesus’ de Timothy Schmalz. En Cuba no hay. En Cuba hay bronces ambulantes.
La editorial Betania publicará este otoño todas las cartas de Gastón Baquero a Lydia Cabrera, en una edición preparada y prologada por Ernesto Hernández Busto.
Como una asesina en serie reconstruyo cada fragmento para no sentirme una prófuga. No sé si todo esto no era más que delirios de otros pacientes contagiados con la peste.
Si te quedas mirando la foto por al menos medio minuto, ocurre en la mente humana una curiosa ilusión, no tanto óptica como sentimental. Déjame un comentario si la logras ver.
El presidente Jimmy Carter acaba de morir. Parte de su legado es haber elevado la importancia del respeto a los derechos humanos.
Gracias, Pepe: pondremos tu nombre a una calle en La Habana y en Miami, tus dos grandes amores.
Habana de enamorados y suicidas, llegar hasta el borde y no caer. Él dice, Ella dice. La ciudad escucha. Mañana, el mar.
Llevamos milenios transformando el medioambiente a escalas cada vez mayores y con una intensidad creciente, y hemos obtenido muchos beneficios de estos cambios. Pero, inevitablemente, la biosfera ha sufrido.
A pesar de un año de estancamiento de los frentes de batalla, el objetivo de reconquistar el 20% de Ucrania bajo ocupación rusa parece poco prometedor.
Israel intensifica su ofensiva en Gaza, atacando las regiones meridionales y advirtiendo de una nueva escalada.
Esta acción forma parte del acuerdo migratorio Movilidad Segura, que el gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador aceptó.
Los símbolos patrios pertenecen a toda la ciudadanía, hacen parte del imaginario colectivo de la nación que, a su vez, se ha nutrido de la historia construida a lo largo de nuestro devenir.
La población tiene un miedo tal que ni siquiera maneja la opción de una manifestación pacífica, en la que no solo intervengan artistas, intelectuales o periodistas independientes. Una marcha de brazos caídos a lo Gandhi, por ejemplo. No es suficiente la cuota elevada de estrés motivada por medidas impopulares.
Nadie saludaría más que yo un cambio a favor de la libertad en Cuba; de esta manera vería una conclusión para mi iniciativa de acoger a más de 10 mil cubanos en la embajada del Perú, cuando era embajador en La Habana, y ayudar a que más de 120 mil pudieran salir de la isla.
Una entrevista con el actor y director teatral Pancho García.
Lo que se presentó esa noche frente a los escritores cubanos era un Heberto Padilla prensado a varias atmósferas, licuado y refundido en una fragua violenta e implacable.
“He seguido trabajando de forma regular con artistas, curadores e instituciones culturales cubanas. Me intereso mucho por lo que se hace en la isla. Ahora mismo, todos estamos atentos a lo que sucede allá. Me solidarizo con quienes trabajan por la libre expresión y por la sociedad en general”.
Estoy pensando en que esto de ser artista en el trópico es tremenda mierda, en que la culpa de todo la tiene el maldito ego. Debería haberme puesto para conseguir un trabajo estatal. Normal. De 8 a 5. Con los pies en la tierra. Sin esperar que nada caiga del cielo. Hay que tener menos boberías en la cabeza.