“El disparate es el auténtico motor de cambio, el puñetazo infantil del cual se desprenden los grandes progresos de la Humanidad”.
“El disparate es el auténtico motor de cambio, el puñetazo infantil del cual se desprenden los grandes progresos de la Humanidad”.
El Confidencial: “El broche de oro a la Eurocopa lo ha puesto el filósofo Santiago Alba Rico en un artículo reciente donde concluye que España no existe”.
“El crecimiento que ha experimentado Miami es un hecho sin precedentes en la historia de esta nación”.
El ODC llama a reflexionar críticamente sobre la manipulación de la infancia en el servicio de la agenda política cubana.
“Es probable que todos los miembros actuales del gobierno terminen en prisión o, al menos, pasen el resto de sus vidas en reuniones legales. ¿Por qué?”.
“Marta Elena Feitó Cabrera lo único que le explicó a nuestro unánime parlamento fue una verdad compartida por todos los cubanos”.
A estas alturas, cuanto declaró la ministra no me sorprende: ha sido enunciado como si del otro lado de la pantalla no hubiera vida inteligente.
Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Juan Abreu es un enemigo declarado, militante, de la vulgaridad e imbecilidad de la sociedad contemporánea, contra las que hay que escribir.
Juan Rubiales rompe el silencio y desvela oscuros secretos de la RFEF durante el mandato de Luis Rubiales, revelando escándalos de fiestas, desvíos de fondos e intrigas políticas.
El huracán Idalia causa estragos en Cedar Key, Florida, convirtiendo el sereno refugio de artistas en un páramo inundado.
Cuando se cumplen 60 años de su creación, el “Teléfono Rojo” sigue siendo un símbolo perdurable de la diplomacia entre Estados Unidos y Rusia.
Muchas perspectivas dizque progresistas han utilizado la gordura para caricaturizar y criticar a sus enemigos. Los gordos terminan representando el exceso, el egoísmo, la brutalidad.
El representante de Florida Carlos Giménez advierte de la profundización de los lazos entre China y Cuba tras la detención de 17 ciudadanos chinos en Cayo Largo.
Tengo 26 años y cuatro abortos. La primera vez que oí a una muchacha decir que se había hecho cuatro abortos, me alarmé y pensé lo peor de ella. Yo no tenía entonces ni quince años. Ni número de seguridad social, ni una casa propia, ni otras propiedades a mi nombre. Tampoco los tengo ahora.
Un día llegaron unos jóvenes con nuevas ideas, con ganas de cambiarlo todo. No traspasaron la cerca, pero así y todo eran un peligro. Estaban en contra del maltrato animal, y rechazaban cualquier tipo de abuso de género. Representaban, en fin, todo lo contrario a lo que el jefe había establecido en su terrenito.