La salvación que pudo ser el Pacto del Zanjón nos da vergüenza propia. La vuelta a la barbarie de los Mangos de Baraguá nos enorgullece.
La salvación que pudo ser el Pacto del Zanjón nos da vergüenza propia. La vuelta a la barbarie de los Mangos de Baraguá nos enorgullece.
Un halo de tristeza y esperanza para aquellos que se encuentran en la Isla y quienes han buscado un futuro allende los mares.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
No es posible que las iglesias celebren gozosamente la Navidad cuando millones de individuos viven aterrados.
Es increíble lo que puede hacerse cuando el ensueño se parece a la enajenación.
Anamely Ramos es historiadora del arte, profesora y curadora. El gobierno cubano, tras impedirle el regreso al país, la ha obligado a permanecer en el exilio.
La jefa de gabinete de la Casa Blanca ante el segundo mandato de Trump.
Ellos no van a repetir la historia. Tienen buena la vista y hábiles las manos.
Con un gran número de oportunidades, cualquier cosa extravagante, sucederá. Lo más improbablea priori, termina con la mayor probabilidad por el simple hecho de la repetición.
El sur de Florida se enfrenta a una crisis de inseguridad alimentaria, con más de 1,2 millones de personas que luchan por acceder a una alimentación adecuada.
Intensos ataques aéreos israelíes golpean Gaza tras el fracaso de una tregua de una semana con Hamás, causando más de 100 muertos.
La película desentraña una confrontación encubierta que desemboca en una escalofriante secuencia de homicidios.
Israel retira a su embajador en España, lo que agrava las desavenencias diplomáticas tras las críticas del presidente Pedro Sánchez a las acciones israelíes en el conflicto de Gaza.
Benjamín Netanyahu promete un control de seguridad indefinido sobre Gaza tras la guerra, lo que hace temer una ocupación permanente.
Si, como observa Edward W. Said, es necesario “hablarle claro al poder”, el 27N habló claro, aunque esa voz se pierda entre los alaridos institucionales y el burocratismo etimológico de la razón de Estado. Quién sabe si despierte al eco de la historia que habita en las buenas conciencias, donde el miedo no tiene cabida.