Cuba debe resistir la tentación de saltar del centralismo burocrático a una forma dura y socialmente desconectada de capitalismo.
Cuba debe resistir la tentación de saltar del centralismo burocrático a una forma dura y socialmente desconectada de capitalismo.
Mientras las protestas sacuden Cuba, algunos en Washington creen ver una repetición de Caracas, pero la realidad es mucho más compleja.
La Isla es necesaria como signo. Su transformación real pondría en tensión esas narrativas.
Otra máquina es posible, más allá de esa nada que es puro discurso y, por lo tanto, pura derrota.
Identidad, familia, género, sexo, utopía socialista y desencanto desde la ficción especulativa o la crítica literaria relacionada con los subgéneros.
Durante años, Rusia ha utilizado la ciudad noruega de Kirkenes, fronteriza con su bastión nuclear, como laboratorio, ensayando allí operaciones de inteligencia antes de reproducirlas en toda Europa.
Resingarles un poquito la vida, como ellos nos la resingan a nosotros, los cubanitos que resisten con migajas.
Un antiguo sentimiento puede quedar intacto, aunque los años hayan caído sobre nosotros como un alud.
La postura oficial del gobierno cubano es inequívoca: resistir, indefinidamente.
La conservación del patrimonio no puede verse como un lujo en crisis, sino como una obligación estatal.
Cuando las masas digitales comenzaron a atacar a Carlos Alberto Montaner, comprendí que algún resorte había estallado en secreto en nuestra alma nacional.
Las experiencias adquiridas durante la perestrunka le sirvieron al Estado cubano para rearticularse frente a la nueva realidad poscomunista.
“¡Abrí la boca y algo del chorro brillante me cayó en la boca! Salado. Definitivamente la orina es de sabor salado. Me orinaste. Perverso”.
La posición hipócrita de las autoridades culturales cubanas queda expuesta: predican inclusión mientras practican la exclusión.
¿Qué se ama cuando se ama un país? ¿Un territorio, una lengua, una memoria, una costumbre? ¿O una idea que exige permanencia?
Un mecanismo de autodefensa me obligó a compartimentar a mi propia madre, sabiendo que nunca más podría confiar en ella.
Occidente está en guerra con Rusia, aunque sea por tercero interpuesto, y debe ser consecuente con esa determinación.
WAPO: “La oposición del país, durante mucho tiempo fracturada y asfixiada por el gobierno autocrático, ve su mejor oportunidad en más de una década”.
The Economist: “Pero, si es nominada, eso no descarta que derrote a Donald Trump”.
Tercer episodio y comienzan las entrevistas.
Hablamos con nuestros invitados sobre Hugo Chávez y sobre cómo somos vistos los cubanos en Venezuela.
¿Sabías qué fue de la vida de Eliécer Ávila?
¿Y que ya hay órganos mitad cerdos y mitad humanos?
Todo ello, aquí, en La pastilla.
Me llamo Carolina Claudia Barrero Ferrer. ¿Quién es esa persona que se llama así? No tengo respuesta para esa pregunta.
Los periodistas Eduardo Salles (México), Carolina Robino (Chile), Antonio J. Rodríguez (España), Pedro Burgos (Brasil) en conversación con Margarita Barrero (Colombia) debaten sobre Periodismo y Audiencias.
La defensa del acceso a Internet no es solo una demanda técnica; es una batalla por el derecho a pensar, crear y disentir en libertad.
El ODC exige garantías mínimas de acceso, privacidad y libertad digital que permitan descentralizar el control, democratizar las redes y reconocer el acceso a internet como una prerrogativa cultural.
“Desde mis inicios en la lucha por las libertades fundamentales, me convirtieron en una no-persona”.
Armando Abascal: “Yo no podía pensar que en 2021 podían existir lugares tan macabros, tan dantescos. Es una celda plenamente tapiada. Antes del triunfo de la Revolución no existían prisiones de este tipo”.
“El performance se me estaba viendo un poco complicado fuera de mi casa por la persecución de la Seguridad del Estado y demás. Y tú sabes que uno es un animal procreativo”.
confiando en Buda / (ese mentiroso) / perdí hasta / (casi) / el último diente
MARBEL seguía el ejemplo de la “hoja de ruta” de los modistos más consagrados del momento. Figuras como Christian Dior o Pierre Balmain habían encontrado en la alta sociedad habanera un nutrido y selecto grupo social dispuesto a pagar el alto importe de sus creaciones europeas.
“Cristina era una mujer de mundo, que se movía sola y sin miedo en la peligrosa noche barcelonesa, así que nos miramos como los animales inteligentes que éramos y pasamos a otros temas entre carcajadas”.
“Entonces, digamos que mañana salimos de la cárcel. ¿A dónde vamos? ¿A la misma Cuba o a un exilio obligatorio?”.
“No he buscado Patria en la obra de Salinas. La he recibido siempre como una ‘iluminación’ sobre lo intangible”.
“Cuando llegué a Miami hace un año, me vi flotando. No tenía casa, no tenía documentos, no tenía trabajo, no tenía dinero, no tenía amor y no tenía país”.