El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos.
El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos.
sueño en el lodo de la moral hasta caer en nuestro estiércol para bendecirnos / no ser nadie para ser el amo del universo / ni juego ni escritura ni religión ni ley en el desierto de nuestros corazones
Multitud de personas corearon “Putin es un asesino” y “No a la guerra” mientras marchaban, bajo una fuerte presencia policial, hacia el cementerio de Borisovsky.
Por fin cedo y me abro a su aliento, a su saliva. Y el paisaje cambia, como si todo estuviera más destruido y más triste.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La censura es un trago amargo que no desciende del esófago.
Desconocer es no dialogar, no entender, no mirarse ni verse en el otro, no ceder aunque no se tenga la razón. Como polvo en el viento, de Leonardo Padura, es una dolorosa molienda que no acaba cuando llegas al punto final. Porque tocará cerrar el libro y salir a la calle o conectarte a las redes sociales. Otra vez. Para constatarlo.
La fiesta más hermosa del mundo, por la renovada alegría que provoca, los nobles sentimientos que suscita, el extraordinario relato que nos cuenta y la bellísima música que ha inspirado.
Este dosier podría llamarse: “Los poetas cubanos recomiendan”. Pero entonces sería traicionera con el tiempo perfecto de la poesía.
La lengua anatómicamente está adentro, pero puede estar afuera. Es un órgano performático fascinante, un órgano insustituible, bello.
¿Qué conocemos de nosotros mismos en tanto cubanos? Reina en la obra de Octavio Cortázar la voluntad aventurera, cuando no épica, que supuso respaldar un proyecto nacional.
El asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, pone al descubierto la impunidad de que goza el narcotráfico en América Latina.
He conocido a una mujer nueva y se la quiero presentar a mis lectores, porque ya sé que a la mujer casada la seguían mucho. La de ahora es súper buena onda, pero demasiado comunista para mi gusto. Para ella yo soy un gusano, un loco, un ser injusto con este sistema.