Cuba fue el laboratorio de Fidel Castro para crear el hombre nuevo, pero “la isla era demasiado pequeña para su sueño”.
Cuba fue el laboratorio de Fidel Castro para crear el hombre nuevo, pero “la isla era demasiado pequeña para su sueño”.
La historia cultural de Cuba está incompleta mientras se ignore el talante de una mujer que le puso voz y razón de ser a la clave.
“Acercarnos a la obra de Fuentes es una tarea indispensable para asomarnos a lo que el propio pintor llama, en esta conversación, la potencialidad pura de la imaginación”.
De otro Collazo, apenas un vecino con el que se intercambian pocas palabras. O de un Collazo del que ya se sentía lejos.
“Lo que quiero es relatar el alma carcomida de toda esa indigencia a la que nos han llevado como pueblo”.
Somos parte de nuestros objetos y ellos nos completan para hacernos más espirituales.
¿Por qué las sociedades liberales son más compatibles con el orden mundial? ¿Por qué ha sido liberal el orden mundial de manera inherente?
“Si es para que tumben esto de una vez y por todas, aguantamos un poco más”.
‘Muestrario del mundo o Libro de las maravillas de Boloña’, de Eliseo Diego, evoca ficciones que no se podrán resolver.
Si te quedas mirando la foto por al menos medio minuto, ocurre en la mente humana una curiosa ilusión, no tanto óptica como sentimental. Déjame un comentario si la logras ver.
La obra de Martí ha sido llamada a justificar el unipartidismo, el control estatal sobre la libertad de expresión, la supresión de derechos humanos, la eliminación de mercados libres, la posmodernidad y la globalización.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
“Una protesta contra la dictadura autoritaria de un sistema anacrónico y contra el mundo libre y su demagógico discurso de ‘igualdad, libertad, fraternidad’”.
“Una de las cuestiones más interesantes fue que el profesor culminara su disertación afirmando que nuestro país no había sido fruto de un proceso de conquista, sino solamente de la transculturación”.
Desde el momento de su muerte, como un desprendimiento total, categórico y nacional, una frase inundó el ambiente: “Yo soy Fidel”.
Cuatro hombres acusados por el atentado de Moscú, dos se declaran culpables. ISIS reivindica la autoría. Putin culpa a Ucrania.
Benjamín Netanyahu promete un control de seguridad indefinido sobre Gaza tras la guerra, lo que hace temer una ocupación permanente.
La BRI de China se expande por todo el mundo, suscitando el debate sobre su objetivo: crecimiento económico o estrategia diplomática para atrapar la deuda.
“Ahora, que las cosas van tan mal y todo apunta a que podrían ir incluso peor en el futuro cercano, los cubanos ¡al fin! somos libres para morir”.
Me arrepiento de no haberme maquillado en casa de Katherine Bisquet. Aunque estoy seguro de que hay marcas que no se quitan ni con todo el maquillaje del mundo. En nuestra conciencia civil hubo una grieta llamada San Isidro. Solo falta ese reconocimiento, ese despertar sin vuelta atrás del que hablaba Virgilio Piñera.
A Carlos Manuel Álvarez, la providencia lo puso en el lugar y en el momento indicado. Completa su ciclo. Su accionar, que a primera instancia parece perjuro, es en sí la salvación. Sin su irrupción en Damas 955, y las ulteriores consecuencias, nadie sabe cómo habría terminado la historia.
Daniel Díaz Mantilla: «¿Qué es lo que más me duele… de Cuba? Son tantas insatisfacciones que es difícil jerarquizarlas según la intensidad del malestar que provocan. Pero voy a tratar de describirte muy brevemente la situación en que vivimos los cubanos».
¿La poesía nos devolverá lo que nos arrebataron los gobiernos? Es una pregunta que pareciera una respuesta.
Escribo estas líneas pensando en la situación de la periodista Karla Pérez. Con este castigo, con este destierro, el gobierno cubano hace un juicio ejemplarizante. Para que todos los jóvenes que quieren una Cuba mejor, sepan que es por gusto. Te pueden joder la vida en un santiamén. Estés aquí, estés allá, dondequiera que estés.
En su crítica a las estructuras opresivas, Rafael Zarza va mucho más allá del poder del Estado: se adentra en diversos fenómenos capaces de limitar nuestra libertad. Es imprescindible que el hombre arrecie la confianza en sí mismo para evitar ser degollado, o convertido en un buey obediente.