Cómo Internet reorganiza la atención y transforma el yo moderno.
“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
La tensión oculta de las cosas, como observa Balthus. De los cuerpos, digamos.
Su cuerpo se hincha. Tiene los ojos saltones, su piel es aindiada y sus cabellos rubios ahora son negros y lisos. Ella se toca el cuello y siente una papada. Es Diego Rivera.
“con una pistola sobre un buró de la biblioteca / cualquier ángel pacta su palabra con el demonio”
Voy a sacar a ese hispano idiota de la Casa Blanca y mandarlo a su Venezuela natal.
Steve Witkoff y Jared Kushner están detrás del plan con el que Trump busca pacificar Gaza. Y atribuyen el éxito a lo que aprendieron cuando eran promotores inmobiliarios.
Palabras de agradecimiento de la líder opositora venezolana María Corina Machado tras la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025.
Lo que más trabajo le dio fue conseguir que la considerara su discípula más aventajada en la Stasi, alguien en quien tuviera resonancia su lucha a muerte por la Causa.
Descubrimos en la ciudad de Holguín a la joya dormida de nuestras letras, a la ‘Dama de la poesía holguinera’, a quien mejor supo combatir, desde otro encierro voluntario, la saña del comunismo en todo el Oriente del archipiélago.
El filme ‘Plantadas’ de Lilo Vilaplana se proyectó en Harvard, reuniendo a cineastas, exprisioneras políticas y la comunidad cubano-americana en un emotivo evento.
La acusación al senador por Nueva Jersey, Bob Menéndez, podría ocultar vínculos más profundos con la inteligencia egipcia.
Los ataques aéreos israelíes cerca del hospital Al-Quds de la ciudad de Gaza han causado importantes daños. La ONU advierte del deterioro de la situación humanitaria.
Es la víspera de la Caridad del Cobre y anochezco con la noticia del cáncer de Vito. Ella sabe que no le tengo devoción, nunca se la he tenido. Y por eso lo hace, obligándome a que le suplique. Ella gana.
Nuestros dirigentes tienen mucho que aprender. Algunos están a tiempo. Solo hay que poner las manos atrás, como cuando se entra a un museo. Escuchar y quitarse la careta. Sincerarse y decir: “Sí, sé que en este momento la policía está dando golpes, pero yo no puedo hacer nada, porque tengo miedo, porque también tengo una hija”.