Anna Bensi es una creadora de contenidos. Desde su experiencia cotidiana en Cuba, se ha convertido en una de las expresiones más visibles y reconocibles del pensamiento crítico joven en la isla.
Anna Bensi es una creadora de contenidos. Desde su experiencia cotidiana en Cuba, se ha convertido en una de las expresiones más visibles y reconocibles del pensamiento crítico joven en la isla.
La campaña de firmas promovida por el Ministerio de Cultura cubano en respaldo al régimen de Maduro ilustra cómo las autocracias sincronizan sus aparatos culturales y sociales.
Su epitafio, en una urnita de San Antonio de los Baños con ofrendas de unicornios y africanas, debería ser: Despreció las polifonías del proletariado local (1946-2026).
“We’re talking to Cuba right now… Me pregunto ahora qué irán a decir los que siempre se han opuesto a un diálogo con el régimen”.
La ciencia puede decir cuánto se puede generar. La política y la economía deciden si eso se convierte en realidad.
Un resplandor único, el de las postrimerías, capaz de anticipar y profetizar la dimensión terrible del desastre físico y de la ruina.
Se nos llena la sangre de esperanza, espíritu de fuerza y lucha con todos esos videos de apoyo que tienen de fondo el escenario de ‘El 4tico’.
Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
Cuando el mito no se revisa, no se reescribe de acuerdo a los tiempos que cambian, se vuelve fantasma y, como tal, vuelve.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
Emilia no solo es la razón de esta escritura, es también su víctima. Como fémina, me rebelo. Como escritora, caigo en el dilema.
Fragmento de la novela ‘Tantas razones para odiar a Emilia’, Ediciones Furtivas. Miami, 2021.
Votar contra Trump es la decisión honorable de cualquiera que se defina como conservador.
El ODC muestra su profunda preocupación por la aproximación con Rusia a través de la cosmetización de la cultura.
Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
“Nunca le dije esto a nadie antes, pero se siente bien decirlo”.
Cuatro hombres acusados por el atentado de Moscú, dos se declaran culpables. ISIS reivindica la autoría. Putin culpa a Ucrania.
Trump planea una drástica reforma migratoria para 2025, que incluye deportaciones masivas y grandes campos de detención.
Israel se ofrece a evacuar a los menores del hospital al-Shifa, de Gaza, en medio de la crisis de combustible y la escalada del conflicto.
Una parte considerable de la herencia cultural inmueble del país está a tiempo de ser rescatada, pero se trata de una realidad inmersa en el caos generalizado que es hoy Cuba.
Ayer 27 de enero se cruzó un límite que jamás debió haberse cruzado. No sé cómo alguien puede justificar la actitud pendenciera de un ministro y de una cuadrilla de altos funcionarios de ese ministerio, ante una decena de jóvenes. Yo pido que sean cesados de sus cargos.
¿Quién ha visto a un Ministro de Cultura dando manotazos a un joven al que se debe? —Nosotros, los cubanos. —¿Cuándo? —El 27 de enero de 2021 —¿Y quién ha visto a ese ministro, después de todo, ser reivindicado por un sistema de prensa estatal que presume de pública? —Nosotros, los cubanos, que nos merecemos un mejor ministro que ese que pega un manotazo y queda impune.
Una entrevista con Legna Rodríguez Iglesias.
Una instalación de carácter efímero con decenas de bolsas negras de basura infladas con aire, el cual poco a poco se va perdiendo.
“La evolución tecnológica de la sociedad ha relegado al arte a un espacio elitista y marginal en términos de experiencia. Hoy en día tiene más influencia, en el imaginario colectivo, un estúpido video de TikTok que una pintura de Picasso o Kiefer; eso es la tónica de nuestra época”.
“El 90% del llamado arte político que se produce en Cuba es disfuncional, porque se sustenta en un coqueteo con la institución. Irónicamente, estos son los artistas que han tildado de evasivos, comerciales y cobardes a pintores u otros creadores que no califican dentro de la escuela del arte político cubano”.