Para qué medir la felicidad, si la infelicidad y el desatino son el gran nudo, la perfecta armonía de este país.
Para qué medir la felicidad, si la infelicidad y el desatino son el gran nudo, la perfecta armonía de este país.
La ONU exige un alto al fuego inmediato en Gaza mientras el número de muertos supera los 10 000, entre ellos más de 4000 niños.
Nicaragua se encamina hacia la dictadura mientras el presidente Ortega y la vicepresidenta Murillo aprietan el cerco, subvirtiendo la democracia con la economía bendecida por el FMI.
Israel es odiado no por haber usurpado territorios que los árabes consideraban suyos, sino por ser la punta de lanza de Occidente en ese ámbito del Oriente Medio enquistado en el despotismo y el atraso.
Si los bajos costos laborales fueran la única razón para ubicar nuevas fábricas en el extranjero, entonces el África subsahariana sería la opción más evidente, e India casi siempre sería preferible a China.
Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
Mientras tiene lugar la fiesta del cine latinoamericano en La Habana, el Gobierno cubano avanza leyes y decretos que penalizan la libre expresión y creación cultural.
A los federales: Para ahorrarles una investigación prolongada, declaro de manera categórica que no estaba trabajando con nadie.
El Hombre Nuevo muere de irrealidad y aburrimiento.
Reconocido como uno de los mejores actores cubanos de todos los tiempos, Mario Balmaseda ha encarnado, como ningún otro, la expresividad y la espontaneidad de los cubanos. Repaso 10 grandes interpretaciones de un actor que supo convertirse, junto con sus personajes, en ícono de cubanía.
¿Mis lectores me concebirán como un gnomo coreano? ¿Mi filosofía será la de un gnomo coreano? ¿Acaso una filósofa puede dedicarse a materializar el absurdo y la banalidad sin que la miren mal? ¿Acaso podría ser vergonzoso? ¿Podría ser vergonzoso para ti, Amanda? ¿La vergüenza te excita?
Lo tuve claro desde el inicio: sería un paro general. Ya no habría exposiciones ni cualquier otro evento relacionado con el arte. Debía aplazar proyectos profesionales y dedicarme a repensar el ‘modus operandi’ para no quedar al campo, inactivo, y en cambio, generar nuevas interacciones con/desde el arte.
Entiendo la escritura no como una operación de guerra ni como un discurso de la beligerancia. Estas ideas que escribo al vuelo no son una operación de guerra ni un discurso de la beligerancia. Rebelarse se ha revelado inútil. Estas ideas son un deseo desarmado que goza estando indefenso.