Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
Para los represores cubanos no es suficiente con que la gente trate al KKK y al Führer como si de brujas ninfómanas y hombres-lobos se tratara.
Con 8000 palestinos reportados muertos, Gaza enfrenta desesperación humanitaria, con residentes saqueando almacenes de la ONU.
Esquire: “Es obvio ahora. Deberíamos haberlo sabido desde el principio”.
Hacemos responsable a la directiva del centro penitenciario Combinado del Este por cualquier acción vejatoria contra el periodista y artista Ángel Cuza.
The New York Times: “Los votantes descontentos con el rumbo del país lo convirtieron en un vehículo de su rabia”.
“Sigue siendo inconfundible el timbre único de Amaury Muro, el tono de cantautor que sirve de puente entre lo tradicional y lo contemporáneo”.
TIME: “El 20 de enero, todos estaremos viviendo en la América de Trump. Aquí tienes un vistazo de cómo podría ser”.
Votar en los Estados Unidos ha devenido la causa última del hundimiento de una espiritualidad.
El país que sueña, el país soñador, está ahora mismo roto, fracturado. Un país disfrazado de Nación no avanza. Y si avanza, lo hace por senderos cortos y, al final, cerrados. No puedes sostener un país así, no puedes embrollar el ser con el querer ser. Ni el querer hacer con el poder hacer. Ni la intención con lo real.
Como los tercios de antaño, que combatieron en Flandes, allá donde Daniel Chavarría alguna vez dejó la pica, Hannah ha pensado en regresar. Pero el orgullo y el aquello de no tener que andar con la cabeza baja, la han mantenido en su camino, en el sendero español. Esta es su historia.
Contrario a lo que se piensa, en lugar de padecer de una sobredosis de fantasía, los escritores de ciencia ficción solemos escribir sobre el mundo real. Nuestro secreto está en exagerar la realidad, sea cual sea esta. Con un año como el que hemos tenido, y con un mundo como el que tenemos ahora, es difícil exagerar.
Esta obra del artista Julio Llópiz-Casal pertenece a la serie Licencia de conducción, publicada en La Fracción, una sección de Hypermedia Magazine.