Cuánto desamor. El que se pira se convierte en una definida indefinición.
Cuánto desamor. El que se pira se convierte en una definida indefinición.
La inteligencia ucraniana expone el reclutamiento secreto de combatientes cubanos por parte de Rusia, vinculándolo a la visita a Cuba de Nikolai Patrushev.
Magdiel Jorge Castro (Holguín, Cuba, 1994) es un activista cubano, doblemente exiliado y solicitante de refugio político en Uruguay.
El ODC denuncia la manipulación y el lavado de significado de los Derechos Humanos en Cuba.
Para nosotros, el mar es la ruta de una esperanzada desesperanza.
En el corto-medio plazo, Venezuela será libre o será totalitaria a nivel castrista. Occidente debe apostarlo todo a la primera opción.
“Cuando llegué a Miami hace un año, me vi flotando. No tenía casa, no tenía documentos, no tenía trabajo, no tenía dinero, no tenía amor y no tenía país”.
Yo era Elena en ‘Corazón azul’. Me encontraba ante las ruinas de una isla. Por fin dejé de matarme. Ya no podría volver a interpretar a Ofelia.
Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
“La realidad de un/a artista pobre es distinta de la de otro/a que tiene acceso a la experimentación y a otros elementos o herramientas. Son muchos los que tienen talento; sin embargo, el talento es algo que hay que trabajar, y si el terreno no es el apropiado, el camino puede hacerse bien pesado, ¿no?”
A Carlos Manuel Álvarez, la providencia lo puso en el lugar y en el momento indicado. Completa su ciclo. Su accionar, que a primera instancia parece perjuro, es en sí la salvación. Sin su irrupción en Damas 955, y las ulteriores consecuencias, nadie sabe cómo habría terminado la historia.
En este texto diré cosas que mis amigos saben de sobra, pero espero llegar a otros que quizás no me conozcan tan bien. No soy agente de la CIA. Tampoco soy agente de la Seguridad del Estado. Eso de ser un agente me parece lo más cheo del mundo, para empezar. Los activistas no somos el enemigo.
El dibujo de Jorge Dáger es excepcional. Un ensayo clínico de la identidad de los otros. Poseedor de una incuestionable facultad para la reproducciónmímesis, hace alarde de una habilidad técnica fuera de serie. Sus dibujos al carboncillo rivalizan, en una suerte de ritual erótico, con el estatus reproductivo de la fotografía.