“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
Lionel Messi deslumbra con un magistral gol en el descuento, otorgando la victoria sobre Cruz Azul (2-1) ante la mirada atónita de estrellas y aficionados. “Incredible !!!! 🐐”, tuiteó LeBron James.
Ningún texto se escurre entre mis dedos y ya no siento las contorsiones enmascaradas de la muerte. Estoy en la cima de algo, en la raíz de nada. Todavía estoy viva.
Familias migrantes, incluidos bebés, cruzan la frontera entre San Diego y México, enfrentando las más duras condiciones durante el viaje.
Además, Andrés Manuel López Obrador solicitó a Estados Unidos establecer acuerdos de deportación directa con estos países.
Una radiografía histórica, necesariamente breve y superficial, sobre lo que ha significado desde 1959 vestir a la moda en Cuba.
WLRN: “El senador por Florida Marco Rubio insulta vergonzosamente a las víctimas reales de las dictaduras al comparar la condena de Donald Trump con las injusticias reales de regímenes como el cubano”.
Emmanuel Todd predijo 15 años antes la caída de la URSS. En su último libro vaticina, como un hecho inevitable y en curso, la derrota de Occidente.
Adiós, fiestas. Adiós a todos los que participaron. Quizás no nos volvamos a encontrar.
Hoy tengo la suerte de poder dialogar con un guionista y director de cine argentino que es todo un misterio. Odio la palabra “necesario”, pero si hubiera que escoger un cineasta latinoamericano con una obra necesaria, ese sería Santiago Mitre.
Martí cubre, amordaza, el decir del negro con el suyo propio —el del hombre blanco, que es también el de la retórica racista. De milagro no mencionó a Cam. ¿O sí? Además, ese “virus” que con el racismo busca infectar e inhabilitar al negro es otro ejemplo del modus operandi de la biopolítica martiana: insectos dañinos, gusanos, sietemesinos, virus.
El Medio Oeste estadounidense se ha convertido en el patio de juegos de Juan-Sí González. Después de vivir en dos de las ciudades más extravagantes de la costa este, Miami y Nueva York, se trasladó en la bisagra del siglo al corazón más profundo, mudándose a Ohio, el barómetro natural de la política estadounidense.
“Más que humanitaria, la colaboración médica se había convertido en un verdadero globo: una farsa total. Fueron estas las razones que me motivaron a romper el contrato esclavista con el gobierno cubano”.