El país se derrumba mientras su régimen sobrevive.
Otra sensibilidad que abandona, otra subjetividad que queda escindida, otro ser humano que interpone la distancia entre él y la (im)posibilidad de ser feliz y libre en Cuba.
Cuba se encuentra hoy en una encrucijada existencial donde la ausencia es la forma predominante de presencia.
A veces me pasa algo extraño, quizás tenga relación con soñar despierta: me inserto en las pinturas de David Hockney.
Era como estar en esa ración minúscula de luz sin paisaje, donde todo alrededor se había quedado completamente a oscuras.
La desintegración del orden internacional tiene una causa tan simple como profunda: los Estados-nación no caben en el espacio digital.
Cómo los líderes evangélicos y sus seguidores se convirtieron en actores clave en el ascenso de Donald Trump.
The New York Times: “Los votantes descontentos con el rumbo del país lo convirtieron en un vehículo de su rabia”.
Una escuela en lo último de la Sierra Maestra a la espalda del Pico Turquino. Esa sigue siendo la etapa más feliz de mi vida.
El resplandor intolerable / el grito / la noche partida en dos / el rayo / el sudor de sus manos / el olor derramado / el abismo / el sol hundido.
El ODC defiende el criterio de derechos culturales capaz de atravesar la polarización cubana y promover la diversidad de creación.
Una suerte de ‘blockbuster’ en la Cuba de los tempranos años 1920.
Una novela casi negra, una historia de ilusiones, altas expectativas y planes B, en una ciudad vibrante a punto de cambiar radicalmente.
No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
“Espero que los futuros informes no sean recibidos con negación, sino con un diálogo constructivo, una investigación transparente y acciones significativas”.
Narrar Miami implica aceptar que ninguna historia la agota. Cada intento de fijarla deja zonas en sombra.
Los cubanos sobremurientes salimos de una dictadura para entrar en otra mucho más decadente y perpetua.
La ofensiva de Washington contra Cuba responde a una lógica de absorción: la preservación de parte de la élite que controla la isla, integrada a una red de inversiones estadounidenses.
Cualquier amago de apaciguamiento debe recordarnos la torpeza fútil de Neville Chamberlain, cediéndole a Hitler los Sudetes checoslovacos por una paz precaria.
La intervención en Venezuela será el resultado de un largo ciclo de escalada diplomática y acumulación de pruebas y activos criminales.
Lili Rentería (La Habana, Cuba. 1961) es actriz, directora, productora y maestra. Ha recibido numerosos premios por su trabajo teatral y cinematográfico. Debuta en el cine en 1978, en la película ‘Los sobrevivientes’, de Tomás Gutiérrez Alea. Vive exiliada en Miami.
Tercer episodio y comienzan las entrevistas.
Hablamos con nuestros invitados sobre Hugo Chávez y sobre cómo somos vistos los cubanos en Venezuela.
¿Sabías qué fue de la vida de Eliécer Ávila?
¿Y que ya hay órganos mitad cerdos y mitad humanos?
Todo ello, aquí, en La pastilla.
¿Qué es la pastilla? La pastilla es un podcast entre cubanas y cubanos. Un puente para ir de unos a otros. Para contarnos entre todos.
Elige una historia ocurrida en estos 5 años y escribe tu ‘post’ contándoselo a Luisma, como si se lo estuvieras explicando en una charla entre amigos.
Los Estados tienen la responsabilidad primaria de garantizar el acceso efectivo a los alimentos sin discriminación, sin control político y sin instrumentalización.
El ODC exige condiciones concretas de libertad cultural, diversidad informativa, participación comunitaria y autonomía creativa dentro de Cuba.
“Las revoluciones contrarias a la naturaleza humana son difíciles y a menudo requieren el uso de la violencia”.
María A. Cabrera Arús aborda en sus investigaciones el impacto de la cultura material en la legitimación de regímenes socialistas. Es creadora y gestora del proyecto Cuba Material, un archivo de la cultura material cubana.
Ángel Delgado es autor de uno de los performances de arte político más extremos en la historia del proceso post 1959 en Cuba.
Discurso pronunciado por el ministro del Interior de Cuba, en un encuentro con personalidades de la cultura, el 26 de marzo de 1989.
Las cuatro últimas palabras que papá me dijo, nunca se las había escuchado en cuarenta y dos años: “Vete al carajo, hijo”.