La autora recrea a través de la ficción su propia experiencia para denunciar lo que ambos bandos fueron capaces de hacer.
La autora recrea a través de la ficción su propia experiencia para denunciar lo que ambos bandos fueron capaces de hacer.
Cuando el contenido suplanta al periodismo y distorsiona la política.
¿Somos en una misma cama, y en nuestros sueños, narradores con una misma jerarquía, dos cabezas que desde un mismo espacio narran un devenir tan similar?
La oscuridad no puede ser eterna. La luz volverá a los estadios de la Isla.
Desde 1898 hasta 2026, para Cuba se ha tratado siempre de un imperialismo independentista.
El régimen ha utilizado el exilio forzoso o inducido, así como las crisis que produjeron, drenando el capital humano del país.
‘Objetos perdidos’ de Karla Suárez invita a pensar el desarraigo no como un estado transitorio, sino como una forma de existencia.
Al poner una pata en el bote con rumbo a La Habana, Bad Bunny ha dado el paso que va del reguetonero filantrópico al portavoz de los macheteros internacionalistas.
Se intenta producir una equivalencia entre nación y poder. Cuando esa equivalencia se impone, criticar al gobierno se convierte en una forma de traición al país.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
Hablar de ‘continuidad’ y ‘homogeneidad’ en una nación solo puede significar una metástasis generalizada del verticalismo autoritario en el cuerpo social.
A mami, ya anciana, la escuchaba conversando con papi, como si aún estuviera vivo, ocupando la cama de al lado.
Era como si las Fuerzas Armadas se hubieran olvidado que tenían un puñado numeroso de homosexuales presos.
Mía MP (Cuba, 1983) es poeta, narradora y fotógrafa. Su trabajo es una singular fusión de artes visuales y escritura.
A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
El ODC denuncia el grave daño que significa para la cultura, la reescritura a conveniencia de la historia nacional.
Rusia intensifica la represión contra los periodistas, deteniendo a varios por supuesto extremismo y descrédito al ejército en medio de la guerra con Ucrania.
La guerra entre Israel y Hamás se intensifica con mortíferos combates urbanos; el número de muertos en Gaza supera los 18 600.
El “milagro” de Guyana encandila al ineficaz régimen venezolano.
“Son estas organizaciones las que actúan como brigadas de choque al servicio de las políticas represivas del Gobierno cubano en el exterior”.
¿Por la patria? Todo, casi todo. Entre la espada y la pared no hay acomodo.
Soy del bando de los malagradecidos. Y lo reivindico. Soy de los que cada vez tenemos menos que agradecer, los cuervos que criaron y que ahora les estamos sacando los ojos.
“Mientras exista un Estado que se apropie del significante nación para construir su despotismo y sus emblemas ideológicos, la literatura-nación estará por desgracia ahí, siendo utilizada o dejándose utilizar, tanto por la academia como por los escritores y hasta por el imaginario popular, que muchas veces confunde literatura con retrato de vida o panfleto”.
“Duermo como un niño. Cuando pongo la cabeza en la almohada nada me perturba”: así vivía mi padre, con el ingenuo individualismo de los dioses.
Desde el comienzo de este milenio, la Bienal es solo un nombre: se hace cada tres años o más, según dicten los títeres subordinados al Consejo de Estado y a sus manos “ocultas”, hoy visibles.
“Los cubanos de Miami, toda esa primera generación de la emigración, iban a ver qué hacía la hija de Elena Burke, porque a ella era a la que conocían. Iban comentando, seguro que no va a ser tan buena como la madre”.