El sitio de donde nunca ningún cubano será excluido es un diario de la invasión.
El sitio de donde nunca ningún cubano será excluido es un diario de la invasión.
¿Cabe la posibilidad de que Valdemar se haya mudado, como espíritu reacio a la muerte (más bien estupefacto), al cuerpo de Voldemort?
El Observatorio continúa exigiendo un marco normativo internacional que permita distinguir entre intercambio legítimo e instrumentalización política.
¡Quién lo hubiera dicho, que la Gran Utopía, ahora muerta, ofrecía la imagen de su desnudez, su imagen real, y no era más que un camelo despreciable!
Podría ser un género literario de estreno. Los apuntes de una persona a la espera de la invasión de su patria.
El Hotel Nacional de Cuba estaba destinado a ser la expresión de la identidad nacional y la soberanía de la isla tal y como las concebía el machadato, nombre dado a la presidencia de Gerardo Machado y Morales.
Lo que queda de las revoluciones armadas de los últimos setenta años son los despojos de los ideales que las animaron: la caricatura senil del sandinismo y los estertores finales del castrismo.
En la política-fútbol, que es una poética, las rivalidades hacen extraños compañeros de cama. Y compañeras también.
El país que tenemos hoy parece muy cercano a otra protesta de gran escala. ¿En qué condiciones ocurrirá y quiénes la protagonizarán?
María Corina salió de la Casa Blanca con la certeza absoluta de que tú, ‘my President’, no contabas con ella para nada, a pesar de la baba y la adulación.
En este escenario cargado de plomo y mango, de deseo y de estiércol, el lenguaje se convierte en una forma de resistencia.
Fragmentos del libro El ruido de los libros (Lecturas, voces, caminos) de Luis Felipe Rojas, publicado por Media Mix 305 Ediciones, 2025.
Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
Cuando el mito no se revisa, no se reescribe de acuerdo a los tiempos que cambian, se vuelve fantasma y, como tal, vuelve.
Hay que vivir una odisea para que el regreso al origen sea posible.
Imaginé las aguas del estrecho que separa la costa norte de Cuba y los cayos y playas de Florida. Imaginé las balsas y balseros que no lograron llegar.
Cómo la URSS recurrió al comercio en la sombra y al espionaje industrial para eludir las sanciones occidentales.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
El escritor Enrique Vila-Matas conversa con Mara Torres sobre el proceso creativo de sus obras, el humor y los recuerdos de su infancia.
La eliminación de Nicolás Maduro es solo un paso intermedio de la solución del “problema cubano”.
“Apoyar a los periodistas independientes y a los activistas democráticos en Cuba no solo es un imperativo moral. Es también una inversión estratégica”.
La Revolución pesaba sobre nuestros hombros con una gravedad siniestra. No era una abstracción, como preferíamos pensar.
Hoy en día, incluso utilizar el término “discapacidad” se torna despreciativo y estigmatizador a la luz de nuevos enfoques del pensamiento y de los derechos humanos.
“Llegó el momento en que me animé a escribir, y era un proceso muy religioso: cada ocho días teníamos que someter un texto nuevo. Ya no solo discutíamos los libros, sino que se revisaban nuestros textos, pero en una carnicería misógina increíble”.
“Descubrí que escribía con sabor a ‘chick lit’ porque tenía miedo de escribir sobre mi vida, sobre mi niñez. Había tanto que no había procesado que no quería traerlo a mis novelas… Tiendo a escribir para almas femeninas, independientemente del cuerpo en el que vivan”.
El mariscal Antonio José de Sucre fue un hombre muy culto y muy decoroso en palabras. Contrastaba en esto con Bolívar.
Silvio fue eso, un comodín ante el cual la Revolución crecía o se desmoronaba.
“Me autodenomino como una artista transdisciplinaria, porque con lo que hago, intento que atraviese las fronteras de lo uno o lo otro. Hago converger el videoarte, la fotografía, las instalaciones, la escritura, el teatro y lo performativo, pero no hay una barrera”.
Durante años, tuve muchísimo miedo de mencionar la carta. Los amigos íntimos de Mendieta me habían contado muchas historias aterradoras sobre el Sr. Andre. Nunca lo había conocido, pero sabía que era un famoso artista anglosajón, que también podía ser un asesino.