¿Qué podría hacer el presidente si fuese el auténtico estadista que no es?
¿Qué podría hacer el presidente si fuese el auténtico estadista que no es?
Cuba se encuentra hoy en una encrucijada existencial donde la ausencia es la forma predominante de presencia.
Nosotros mismos somos cautivos y deseamos romper el cristal para liberarnos. Aunque implique dañarnos las manos y sangrar.
“Cuatro materiales forman lo que he denominado los cuatro pilares de la civilización moderna: cemento, acero, plásticos y amoníaco”.
La tradición de un escritor no proviene de la nación ni de la historia territorial, sino de aquel conjunto de textos que la vida le permite leer.
Dirijo el pelotón de hombres uniformados, sudados, hambrientos de sexo, de cambiar el olor a pólvora por el de esta perra en celo.
Lo único que me consuela es usar tu cuerpo endeble y putrefacto como muñeco de vudú, metiendo alfileres por cuánto orificio me encuentro.
Una lectura crítica a propósito del dosier “Los intelectuales de la guerra fría”.
No es posible que las iglesias celebren gozosamente la Navidad cuando millones de individuos viven aterrados.
Si Fidel no la podía a tocar, Celia no quería que nadie más en el mundo pensara en ella.
El sitio de donde nunca ningún cubano será excluido es un diario de la invasión.
No entiendo el fuego que te quema, / ni por qué me mojan tus hogueras.
La invasión es el más tardío de nuestros derechos humanos. Todo imperio se merece un final sinfónico.
¡Quién lo hubiera dicho, que la Gran Utopía, ahora muerta, ofrecía la imagen de su desnudez, su imagen real, y no era más que un camelo despreciable!
Los venezolanos no creen que esta intervención sea altruista. Comparan ESCENARIOS MATERIALES posibles con una REALIDAD MATERIAL insoportable.
La compañía de gas y petróleo lucha por recuperarse de pérdidas récord tras la invasión a gran escala de Ucrania, que destruyó su modelo de negocio.
Si la conquista territorial vuelve a ser una posibilidad abierta, el poder prevalecerá sobre el derecho.
En este episodio hablamos sobre la contratación de cubanos para combatir en el ejército ruso, del uso totalitario del lenguaje, de una frutería de “mercenarios” en Miami y desde la ciencia, sobre la enfermedad más mortal y más desconocida que afecta al hombre.
En Cuba se quedaron los apagones, las colas, el perrito con espaguetis, los hospitales sucios, los insatisfechos, los presos, las tiendas en MLC, la factura de la luz, la ‘Mesa Redonda’ y Rubiera dando el parte meteorológico.
La cualidad de “objeto finito” que se le brinda al archivo digital ha permitido que surjan mercados para ello.
Han sepultado la historia objetiva bajo toneladas de propaganda, negando a los cubanos el derecho a conocer su propio pasado.
¿Qué se ama cuando se ama un país? ¿Un territorio, una lengua, una memoria, una costumbre? ¿O una idea que exige permanencia?
Nosotros, los cubanos dentro de la Isla, también miramos los cruceros, a lo lejos.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
Nosotros no podemos regresar. Estoy amenazado con prisión y de muerte. Si llego a Cuba me van a estar esperando en la escalerilla del avión y de ahí me van a abrir un proceso legal para encarcelarme por más de treinta años.
“Nunca me interesó la fotografía como el hecho de saber de exposiciones o diafragma o saber de fotos en sí; simplemente siempre he sacado fotos en mi vida y lo he hecho con la cámara que he tenido a la mano”.
La dama blanca besó mi frente / con beso casto, beso de hermano. / Besa la frente, la dama blanca / a los que deben morir temprano.
Sólo escribo. Cuando lo hago, soy libre. Es cuando único soy libre. Antes lo hacía para comer y era respetado. Escribía por encargo. Y sólo por encargo. Ahora lo hago porque soy libre.