“Para el polvo, los huesos, las lajas rotas, los llantos y los recuerdos”.
Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
Han sepultado la historia objetiva bajo toneladas de propaganda, negando a los cubanos el derecho a conocer su propio pasado.
El joven poeta teme convertirse en El Escachalatas. Por eso lo visita. Porque en ese temor hay una verdad más honda: ya es él.
Durante años, Rusia ha utilizado la ciudad noruega de Kirkenes, fronteriza con su bastión nuclear, como laboratorio, ensayando allí operaciones de inteligencia antes de reproducirlas en toda Europa.
Ningún cubano quiere ver otra bandera que no sea la suya ondeando en El Morro. Pero, sinceramente, ¿qué más nos queda? Estamos desesperados.
“El terror que me interesa hacer (no leer necesariamente) está directamente relacionado con lo político, lo social y lo cotidiano”.
La potencia de una gran parte de esas fotografías radica en lo telúrico, lo existencial en su esencia al ser captadas.
Hemos vivido entre la espada y la pared. Pero, poco a poco, nos hemos quedado sin pared. Ya no tenemos nada que perder.
Su espiritualidad histórica es el raulismo. Los que mandan son los hijos sentimentales de Raúl, los raulillos.
El autor no se limita a narrar una historia de exclusión, sino que propone una lectura crítica del proyecto totalitario como empresa de ingeniería social.
“Siempre serán demasiados los negros, así sean minoritarios. Y blanquear negros seguirá siendo una urgencia, así sea en el imaginario”.
Desde el mandato del general presidente Raúl Castro al ʻdegeneradoʼ presidente Miguel Díaz-Canel, fueron desmontando programas de asistencia social hasta puertorriqueñizar Cuba.
¿Por qué un pensador que hizo de la libertad y el humanismo el centro de su reflexión no pudo notar esta voluntad totalizante del líder o solo la expresaba entre líneas?
La cultura, entendida como derecho, no puede reducirse a donativos, inventarios y programas de asistencia.
El mismo gobierno, el mismo estatismo asumido en contra de la voluntad colectiva.
Estados Unidos incrementa la presión militar sobre Venezuela y evalúa distintos escenarios de intervención. ¿Cuán probable es una confrontación directa?
Israel es odiado no por haber usurpado territorios que los árabes consideraban suyos, sino por ser la punta de lanza de Occidente en ese ámbito del Oriente Medio enquistado en el despotismo y el atraso.
La victoria de Donald Trump ha dejado consternado a muchos que, desde distintas zonas del espectro político, lo denunciamos como un agitador con irreprimible vocación autoritaria.
Magdiel Jorge Castro (Holguín, Cuba, 1994) es un activista cubano, doblemente exiliado y solicitante de refugio político en Uruguay.
Lo nuestro con Cuba es un bendito ciclo. Es como darle vueltas a la isla a remos una y otra vez, solo que no por el mar Caribe, sino por un mar de nostalgia, pero sobre todo de dolor.
Me llamo Carolina Claudia Barrero Ferrer. ¿Quién es esa persona que se llama así? No tengo respuesta para esa pregunta.
Los Indianos representa también una herencia cubana ante la forma de “desarraigo cultural” impuesta a los cubanos por el cierre político sobre la autonomía ciudadana.
Resulta que nadie quiere poner el muerto. No, señor. Ni hablar. ‘Participa, pero no te destaques’.
Todo se siente ríspido, demasiado agresivo. ¿Adónde se fue el candor del cubano? ¿Adónde se fue todo lo que alguna vez tuvimos?
Esa fuerza innegable que ha tenido la cultura para resistir a tantos años de opresión y falta de libertades. Ha logrado escapar, adaptarse, emigrar, pactar, encontrar formas ingeniosas para eludir la censura.
“No creo mucho en eso de escribir todos los días, de producir y producir… Hace ya algunos años desterré de mi vida a todo productor de hojarasca”.
“No hay oportunidad de que puedas dialogar con las instituciones, de que puedas en un espacio hacer tu activismo, crear, llevar los mensajes hacia la comunidad. Siempre está ese cerco, vigilándote las 24 horas del día, cada paso, cada movimiento”.
Oswaldo Payá no era solo un movilizador, un opositor valiente, un hombre de principios, con una moral a prueba de difamaciones. Era algo que a ellos les asusta mucho: un líder.
No soy capaz de imaginar a un hombre caminando por las calles de una Cuba vigilada y reprimida buscando unir, en un pueblo tan acostumbrado a que lo dividan.
‘Vivir en junio con la lengua afuera’, revisa el título de un poema de Reinaldo Arenas, sustituyendo el verbo “morir”, por una insistencia en “vivir”.
La exposición de Abela en la Galería Zak fue uno de los episodios que sirvieron para la elaboración de la noción de arte cubano moderno.