La historia de Estados Unidos puede leerse como una pelea entre quienes usan la fundación para cerrar derechos y quienes la invocan para ampliarlos.
La historia de Estados Unidos puede leerse como una pelea entre quienes usan la fundación para cerrar derechos y quienes la invocan para ampliarlos.
No hay avances concretos, ni explicaciones claras, ni un horizonte definido.
Se presumen libertades, alegrías y narrativas de desarrollo que no se corresponden con el caos de las guerras, las censuras y la represión social disfrazada de respeto al otro.
Conocer las causas de la principal fecha patria, el 4 de julio, contribuye a entender el pasado y en qué sentido se ha montado una mitología sobre él.
El fútbol ha sido reinventado a imagen y semejanza del capitalismo estadounidense.
El país no necesita más concursos para imaginar la seguridad alimentaria; necesita condiciones materiales para que esa frase vuelva a significar algo.
Esta narrativa de laboratorio deja muy mal parados al presidente Donald Trump y a Marco Rubio.
La gente está pasando de dolida a furiosa en Venezuela. Tiene motivos de sobra para estallar y ya nada que perder, literalmente.
Prácticamente ya hemos perdido el servicio de conexión a internet desde nuestros móviles.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Humboldt supo que el ‘problema cubano’ era la esclavitud y el tipo de relaciones sociales que de aquí se desprendía.
Se equivocaba Santiago Feliú, se equivocaba. Aquel Quijote comunista no iría a parar a ninguna parte.
“Siempre serán demasiados los negros, así sean minoritarios. Y blanquear negros seguirá siendo una urgencia, así sea en el imaginario”.
Hoy se ha sustituido el halago por la diplomacia, la bravuconería por la negociación y, negando todo lo que Charlie Kirk representa: la imposición por la palabra.
Trump está preparando las condiciones para una escalada con un objetivo claro: asegurar el dominio total de Estados Unidos sobre su hemisferio.
New York Post: “Mike Turner pidió al presidente Biden que aumentara la presión para impedir que Moscú lanzara armamento nuclear antisatélite”.
Los rebeldes hutíes atacan con un misil un buque de guerra estadounidense. El presidente Joe Biden ha declarado su compromiso de “proteger a nuestro pueblo y el libre flujo del comercio internacional según sea necesario”.
La Casa Blanca insta a Israel a reducir su ofensiva tras cruzar los 100 días de operaciones en Gaza. La guerra, lejos de detenerse, avanza hacia el Líbano.
Otaola y otros que quieren ver la Isla arder están a 90 millas de distancia, mientras exhortan a los que estamos aquí a poner el muerto.
¿Vivir en Miami o vivir entre jaulas? Si no fuese por los aires acondicionados, no existiría la gran ciudad de Miami sobre esta tierra profanada.
Le hacen creer a la juventud que están de su parte, que ellos también son contestatarios y cantan en contra de la dictadura que nos ha subyugado.
A propósito de su ensayo fotográfico La enfermedad sobre la enfermedad, y de la muestra virtual homónima auspiciada por el South Florida Latin American Photography Forum para la plataforma online The Exhibit, Manuel Almenares (La Habana, 1992) ha tenido a bien compartir con Hypermedia Magazine.