Los cubanos sobremurientes salimos de una dictadura para entrar en otra mucho más decadente y perpetua.
Los cubanos sobremurientes salimos de una dictadura para entrar en otra mucho más decadente y perpetua.
La gente cambia. El olvido acecha dentro. Y nada es igual para quien tuvo que dejarlo todo.
La revolución americana no se libró contra la ‘tiranía’ del rey, sino en defensa de la prerrogativa real y en contra del Parlamento que había constreñido esa prerrogativa.
La ciencia estadounidense, con toda su grandeza, también enseña eso: el conocimiento puede producir justicia o administrarla tarde.
Hijo del sistema de escuelas públicas del sur de Hialeah y autor de dos novelas, Robin Peguero es el candidato demócrata que aspira al Distrito 27 de la Florida.
Ninguna transformación reciente ha sido tan fundamental, como nuestra capacidad para producir, año tras año, un excedente de alimentos.
Cualesquiera que fueran mis pensamientos no eran lo suficientemente profundos como para librarme del susto atado a cada estruendo.
La víctima solo tenía que escribir la petición, describiendo a detalle cómo quería que desapareciera el agresor.
Ciertas formas rudimentarias de nacionalismos provocan esas intensas y efímeras variantes de la fe.
Relatos recopilados por ‘La Nación’ que se inscriben en una suerte de ola antiargentina en redes sociales que se exacerbó tras la caída ante España.
Periodistas, diplomáticos, escritores, fotógrafos, agentes secretos y oportunistas participan en la fabricación del mito de la Revolución Cubana.
No sé si tenía idea de la huella que dejó en quienes lo conocimos y la que habrá dejado en el barrio que tomó por asalto con una nave atestada de libros.
Johann Sebastian Bach, como Prometeo, arriesga su ser al recibir y devolver, ante Dios, un fuego hecho de tiempo y sonido.
Oraisa Estrada es activista afrocubana y una de las voces más incisivas en la denuncia del racismo estructural en Cuba.
Estados Unidos queda obligado por la moral y el derecho internacional a rescatarnos de una catástrofe humanitaria al estilo de Haití.
Lam debía de tener muy claro que para ser aceptado en el ‘establishment’ cultural del Primer Mundo como artista cubano, debía estar en términos privilegiados con el régimen ‘revolucionario’.
Doctor House es Sherlock. Doctor Wilson es Watson. Eso lo sabe todo el mundo.
No es la democratización de la creatividad y el conocimiento, sino la merma acelerada de su calidad y la pérdida de paradigmas idóneos.
Musk y los hombres del D.O.G.E. están tomando el control del Estado federal estadounidense. Con un método: saltarse todas las reglas; y un objetivo: hackear la democracia.
Eduardo López-Collazo es físico nuclear, doctor en Farmacia e investigador. ¿Su sueño? Eliminar la metástasis. Desde 2014, su nombre aparece en la lista de los gais más influyentes de España. Es colaborador habitual de este podcast.
Hamlet Fernández es profesor, investigador y crítico de arte. Doctor en Ciencias sobre Arte por la Universidad de La Habana y posdoctor en Educación por la Universidad de Uberaba, en Brasil.
Saily González es activista y emprendedora. Fue coordinadora de la plataforma Archipiélago y fundadora de Amarillo y medio.
Como muchas otras dependencias públicas en Cuba, se ven directamente afectadas por la reducción del presupuesto estatal y la inflación general que menguan de manera directa su capacidad ejecutiva.
Pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional.
Somos una espina en el zapato del Ministerio de Cultura: cada semana es lidiar con absurdos, censuras y falta de diálogo.
Ulises Toirac Abelenda es guionista, director, dramaturgo y actor humorístico. Sobre sus consideraciones respecto al presente y perspectivas de la vida cultural y cotidiana de Cuba, conversamos con él.
“Mis “peces” son ‘Monstruos’, los he nombrado así, y de igual forma se llama la especie. En ocasiones estos seres dominan a las mujeres y viceversa. Tienen forma fálica o pueden ser híbridos”.
“La Cuba contemporánea necesita muchas cosas: medicinas, comida, condiciones dignas, libertad para emprender y vivir una vida (aunque sea en su modo más elemental) que valga la pena y de la que cada cual sea responsable”.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.