No hay policías que nos socorran. Tampoco una ley que nos ampare. Es la cruda ley de la calle la que opera.
No hay policías que nos socorran. Tampoco una ley que nos ampare. Es la cruda ley de la calle la que opera.
Creer que existe algo más inmenso que tú, algo tan ancestral y verdadero como las magnolias, aunque al final descubras que la divinidad ya estaba dentro de ti.
Fabio Fernández se mueve entre la nueva trova y el padurismo, que es como decir, entre la utopía y el desencanto.
“Voté para que este país siga existiendo cuando tú ya no estés, que es lo único que de verdad te quita el sueño”.
En Habana Antigua el planteo argumental general se desenvolvió a través de múltiples núcleos expositivos de contenidos históricos diferentes que se complementaban y yuxtaponían como modos paralelos de construir esa historia.
‘El mayor de los Wittgenstein’ es una novela notable y un ‘rara avis’ en esta contemporaneidad cubana, tan desleída y reciclante de viejos tópicos.
Ambos evitaban deliberadamente utilizar nombres y tratamientos formales. Se dirigían el uno al otro simplemente con las formas ordinarias de la conversación.
Evitar los extremos siendo más radicales: ir a las causas de la crisis, reconocer la capacidad de acción de quienes la padecen, construir las condiciones para que esa capacidad deje de consumirse en la supervivencia.
¿Qué significa vitalmente pintar, cantar, escribir, hechizar para ganar unas monedas de la bolsa del canguro? ¿De qué colores son los billetes en el totalitarismo?
A ese cirujano habría que mandarlo a la cárcel, lo cual, en el caso de la utopía, significa mandarla al basurero de la historia.
Desde la sala de mi casa se podía espiar a los masones y yo me escondía detrás de la ventana, mientras ellos se ponían los mandiles y entraban al templo.
Un artículo tan acucioso como el de Geandy Pavón debió incluir la coletilla de un índice onomástico.
Yo intento no pensar, pero la mierda insiste en ahogarme.
El ODC llama la atención sobre la reorganización y actualización de un dispositivo preexistente de control profesional sobre los artistas.
Como periodista, cubrir la realidad cubana en estos momentos es realmente desgastante a nivel emocional.
Cumplo 57 años. Miro atrás y reconozco que los libros no nos acompañan siempre de la misma manera.
La complejidad que Rafael Rojas exige para su propio territorio intelectual se concede con menor generosidad al campo adversario.
¿Hasta dónde llega la disposición de una élite a colaborar con su degradación?
El 11J demostró que frustraciones dispersas podían reconocerse entre sí: aquello que parecía aislado podía convertirse en algo colectivo.
Carlos D. Lechuga publica ‘Sórdida tropical’, “el ‘American Psycho’ de la Cuba de la transición”.
Enrique Patterson es un ensayista, periodista y activista, conocido por su análisis de la realidad cubana. Patterson es presidente del Instituto de Estudios Cubanos.
A tres años del 11 de julio de 2021, conversamos con periodistas, activistas, profesores y artistas cubanos, sobre los sucesos de ese día.
Las fronteras entre la ficción de Panem y la realidad de Cuba comienzan a desdibujarse.
Nuestro ‘régimen’ es una forma de nacionalsocialismo vivíparo y recalcitrante donde nadie se ocupa de empadronar a los muertos.
La insistencia en que un dirigente nacido un siglo atrás proporcione las respuestas del siglo XXI subraya la distancia entre los principios de la gobernanza y la experiencia de los cubanos viviendo en la Isla.
“Cada vez se oye más a la gente decir: ‘Acabemos con esto de una vez. Si tiene que pasar, que pase mañana’”.
“Su derrota sería un punto de inflexión para Hungría y un golpe para la derecha dura internacional”.
Iván Daniel Calás conduce ‘Voz de Verdad’, uno de los canales de YouTube con mayor cantidad de seguidores dentro de Cuba.
Lo único que me consuela es usar tu cuerpo endeble y putrefacto como muñeco de vudú, metiendo alfileres por cuánto orificio me encuentro.
El plato fuerte puede ser una buena mamada, meter un dedo en el culo, un dildo a esos que tienen fantasías, dar un beso de tres, ponerle el bollo en la cara y que otro cliente haga de espectador.
Quién decide separar una isla, de qué mundo se la separa y qué relato se construye para explicar esa separación.
“No firmes: presiona para obtener más y aceptarán. Cuando hayas conseguido la mitad o dos tercios de lo que no te pertenecía, podrás considerarte un diplomático”.
Lo que el hombre que susurra al oído de Trump aprendió en prisión.