Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
En esta serie interpreto algunas frases del escritor cubano con el propósito de llamar la atención sobre ese lado oscuro, invisibilizado de su personalidad.
Quienes detentaron el poder en 1959 sabían muy bien qué puntos dinamitar dentro de la sociedad cubana para conseguir su propósito.
El sistema convierte la vida privada del individuo en el centro del debate, abandonando la gestión de lo común para centrarse en la fiscalización de los afectos.
Mai encarna a todas esas mujeres a las que la Historia les pasa por encima y, aun así, insisten en salvar algo del naufragio.
Un año después, los expertos evalúan el conflicto entre israelíes y palestinos.
Ahora la frase oficial es más pequeña y más terrible: no tenemos absolutamente nada.
No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
Allí donde figuras culturales deben proteger sus privilegios coincidiendo con el juego clientelista del poder, no se puede hablar de libertad artística.
El gnóstico no sabe leer bien: su especialidad es torcer y retorcer los textos, hasta que la interpretación asfixie el original.
Una vez montados en el avión, ya no podía pensar en ninguna otra desgracia. De lo contrario, no estaría aquí contando la historia.
Encuentro a una pareja. Agitan un cartel rústico donde se lee «Alligator Auschwitz». Todo está tan húmedo y seco, my President, que por primera vez creo que tienen razón.
Un resplandor único, el de las postrimerías, capaz de anticipar y profetizar la dimensión terrible del desastre físico y de la ruina.
Se nos llena la sangre de esperanza, espíritu de fuerza y lucha con todos esos videos de apoyo que tienen de fondo el escenario de ‘El 4tico’.
Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
Cuando el mito no se revisa, no se reescribe de acuerdo a los tiempos que cambian, se vuelve fantasma y, como tal, vuelve.
Sus apariencias persisten, pero el autoritarismo y la inteligencia artificial están vaciando nuestra humanidad.
Informe presentado por Freedom House, bajo el título “Cuba: Freedom on the Net, 2024”, y redactado por el profesor Ted A. Henken.
Votar contra Trump es la decisión honorable de cualquiera que se defina como conservador.
Luz Escobar (La Habana, Cuba, 1977). Periodista y activista por los Derechos Humanos. Fundadora del diario cubano ‘14 y medio’. Premio Internacional de Periodismo del periódico ‘El Mundo’. Sufre el exilio en España.
En Cuba se quedaron los apagones, las colas, el perrito con espaguetis, los hospitales sucios, los insatisfechos, los presos, las tiendas en MLC, la factura de la luz, la ‘Mesa Redonda’ y Rubiera dando el parte meteorológico.
La cualidad de “objeto finito” que se le brinda al archivo digital ha permitido que surjan mercados para ello.
Un aspecto esencial de la condición humana: la fragilidad de todo aquello que creemos sólido.
Suponer que la desaparición del chavismo desatará un efecto dominó, podría tratarse solo de un cálculo entusiasta.
La tala indiscriminada responde a lógicas de urgencia y crisis energética, pero remite también a estructuras de desigualdad y olvido institucional.
Esa fuerza innegable que ha tenido la cultura para resistir a tantos años de opresión y falta de libertades. Ha logrado escapar, adaptarse, emigrar, pactar, encontrar formas ingeniosas para eludir la censura.
“Para conservar la memoria nacional se necesita, ante todo, transparencia en la información, datos al alcance de todos, libertad para el análisis y confrontación de cifras. Nada de eso existe actualmente en Cuba”.
“Cuba es un gran limbo, un no lugar. Una especie de zona franca donde las leyes físicas funcionan con otra dinámica. Una anomalía”.
En 2004, tras la detención de Bobby Fischer en Japón, su histórico rival Boris Spassky salió en su defensa: “Enciérrenme con él… y dénnos un tablero de ajedrez”.
Miedo no a volar, sino a no volar. A escuchar mi nombre por los altavoces. Que algún papel, una firma, algún trámite faltante no permitieran que el avión despegara y entonces yo no pudiera salir de Cuba.
“Un poema limpio y aseado será siempre un poema hermoso. ¿Cuánto escondemos detrás de las palabras? Quiero romper ese vínculo dictatorial entre el orden de estas líneas y tus ojos”.
¿Acaso hay algo más melodramático que la memoria, que la facultad y la práctica diaria de recordar?
En una de esas tardes de desesperación, la profesora me comenta la decisión: “Abandonaré el país, lo estoy vendiendo todo”.