Cada generación tiende a considerar normal el mundo que conoció al principio y compara los cambios con ese punto de partida.
Cada generación tiende a considerar normal el mundo que conoció al principio y compara los cambios con ese punto de partida.
Aspiro a una vida utópica, solo posible si me convierto en monje. Pero ahí entonces la meta sería Dios, no la literatura.
Cuando tienes frente a ti a uno de esos patanes que parecen personas decentes y de gran lucidez y en verdad no son más que unos malhechores.
Otra sensibilidad que abandona, otra subjetividad que queda escindida, otro ser humano que interpone la distancia entre él y la (im)posibilidad de ser feliz y libre en Cuba.
Cuba se encuentra hoy en una encrucijada existencial donde la ausencia es la forma predominante de presencia.
Si los bajos costos laborales fueran la única razón para ubicar nuevas fábricas en el extranjero, entonces el África subsahariana sería la opción más evidente, e India casi siempre sería preferible a China.
Nosotros mismos somos cautivos y deseamos romper el cristal para liberarnos. Aunque implique dañarnos las manos y sangrar.
La tradición de un escritor no proviene de la nación ni de la historia territorial, sino de aquel conjunto de textos que la vida le permite leer.
Dirijo el pelotón de hombres uniformados, sudados, hambrientos de sexo, de cambiar el olor a pólvora por el de esta perra en celo.
Lo único que me consuela es usar tu cuerpo endeble y putrefacto como muñeco de vudú, metiendo alfileres por cuánto orificio me encuentro.
Cuba necesita menos exégesis de textos consagrados y más exploración de materiales inéditos, menos marcos conceptuales heredados y más confrontación con archivos desconocidos.
Cáigansenos los brazos antes de herirlo, porque nos herimos a nosotros mismos.
Quienes hemos vivido en una dictadura llevamos una especie de tatuaje invisible. Uno de esos que no se hacen en la piel, sino en la forma de mirar el mundo.
El ausentismo yanqui es el auténtico responsable de estos 67 años de castrismo.
La ofensiva de Washington contra Cuba responde a una lógica de absorción: la preservación de parte de la élite que controla la isla, integrada a una red de inversiones estadounidenses.
Cuba era el lugar donde el siglo XX podía dejar de ser Auschwitz. El comunis-mo tropical se ofrecía como antítesis luminosa del horror nazi.
Hoy la oposición venezolana carece de una estructura de gobernanza efectiva que le permita conducir, por sí sola, una transición política inmediata.
La inmigración ha sido un elemento clave para el dinamismo económico y cultural de los Estados Unidos desde su fundación.
Pero su expansión global, la resistencia que pueda encontrar o la posibilidad de que inspire una contrarrevolución ya no dependen de él.
Saily González Velázquez (Santa Clara, Cuba, 1991). Emprendedora y activista por los Derechos Humanos. Fue empujada al exilio por la policía política cubana. Reside en Miami.
José Raúl Gallego es periodista e investigador. Estudiante del doctorado en Comunicación de la Universidad Iberoamericana y miembro del Observatorio de Libertad Académica.
«El régimen totalitario que somete a Cuba ha buscado en Anamely Ramos advertir a las madres que pensar un país diferente les costará la ausencia y la separación. En la condena al totalitarismo todos deberíamos estar unidos«.
Una intervención militar directa de Estados Unidos que desmonte y aniquile ese régimen abominable.
La posición hipócrita de las autoridades culturales cubanas queda expuesta: predican inclusión mientras practican la exclusión.
El viceministro cubano de Asuntos Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, la persona de contacto cubana en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, habla con el periodista de inmigración y política de CBS News, Camilo Montoya-Galvez.
La significación del instante, del aquí y del ahora, adquiere un valor transcendental en su obra.
“Se ha hablado mucho de las ruinas de La Habana y ahí siempre me gusta marcar una diferencia: no son ruinas; son escombros. Las ruinas son bellas y altivas, los escombros son deshechos”.
El teniente Tamayo nos convocó y dijo: “Ninguno de ustedes va a sobrevivir”.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.