Una sociedad fallida necesita y hasta exige cuerpos útiles, productivos, medibles.
Una sociedad fallida necesita y hasta exige cuerpos útiles, productivos, medibles.
Estamos de vuelta ante la disyuntiva pinochetista para el tratamiento del castrismo crónico.
La injusticia pertenecía al pasado, los regímenes que castigaban la palabra y los hechos eran siempre los anteriores y el presente quedaba fuera de esa lógica.
Al coincidir con otra criatura viviente, nuestras opciones son la confrontación o el escape.
Cuba necesita menos exégesis de textos consagrados y más exploración de materiales inéditos, menos marcos conceptuales heredados y más confrontación con archivos desconocidos.
Si los bajos costos laborales fueran la única razón para ubicar nuevas fábricas en el extranjero, entonces el África subsahariana sería la opción más evidente, e India casi siempre sería preferible a China.
Una lectura crítica a propósito del dosier “Los intelectuales de la guerra fría”.
Una intervención militar directa de Estados Unidos que desmonte y aniquile ese régimen abominable.
Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
Un sitio diminuto que existe a pesar del país, del olvido, de las carreteras imposibles.
¿Cuántas guerras tienes que parar para que te den el Nobel? Quizás solo una, my President, la que ha dividido a este país entre los tuyos y los demás.
Su cuerpo se hincha. Tiene los ojos saltones, su piel es aindiada y sus cabellos rubios ahora son negros y lisos. Ella se toca el cuello y siente una papada. Es Diego Rivera.
Un sitio diminuto que existe a pesar del país, del olvido, de las carreteras imposibles.
“La buena noticia es que existe una pluralidad disidente enorme y tremendamente capaz, mayoritaria en la nación cubana”.
La torpeza del organismo deportivo de la Isla para conformar una selección sin mezclar la política.
Bayly cuenta los primeros capítulos de una telenovela cuya temporada final —quisiera pensar— estamos viendo ahora.
El 7 de octubre no fue el día de la independencia palestina, sino el último clavo en el ataúd de la solución de los dos Estados. ¿Es una confederación con Jordania lo único que queda?
La NED demanda al gobierno de EE.UU. por retener ilegalmente $239 millones asignados por el Congreso, poniendo en riesgo su labor en defensa de la democracia.
Zelenski ha demostrado que es un patriota y que, en defensa de su nación, no le importa pasar por alto cualquier humillación personal.
Un nuevo episodio, de este, tu podcast, La pastilla.
Andrés Isaac Santana es crítico, ensayista, escritor y comisario de exposiciones. Autor de varios libros sobre arte cubano y latinoamericano, entre ellos de la antología ‘Lenguaje sucio: Narraciones críticas sobre el arte cubano‘, editada en 2 volúmenes (Tomo I y Tomo II) por la editorial Hypermedia.
Ramón Fernández-Larrea es poeta, humorista, guionista de radio y televisión. Ha publicado con Hypermedia el libro ‘Cuba a la carta‘, del que ya anunciamos su segundo volumen: ‘Cuba a la carta 2’.
Los Indianos representa también una herencia cubana ante la forma de “desarraigo cultural” impuesta a los cubanos por el cierre político sobre la autonomía ciudadana.
La idea de una Revolución que no había llegado hasta sus últimas consecuencias oponía un expediente de violencia política a los instrumentos que brindaba la democracia.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
“Pasaban camiones llenos con cubanos gritando: ‘Esbirros, váyanse para Estados Unidos, traidores, nosotros no los queremos aquí…’”.
La obra de Levi Orta se concreta como una indagación sobre las relaciones de poder y dependencia, la memoria y el olvido.
Te acuerdas, Sylvia, cómo trabajaban las mujeres en casa. / Parecía que papá no hacía nada.
“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
La obsesión pictórica recurrente de Baruj era el paisaje visto desde lo más alto, rodeado por el aura de un espacio nublado.
Todos los caminos conducen a Cuba. Todo es lo mismo, aunque tenga mejor maquillaje.
Mientras tiene lugar la fiesta del cine latinoamericano en La Habana, el Gobierno cubano avanza leyes y decretos que penalizan la libre expresión y creación cultural.